Sao Paulo. El sector de Defensa está atrayendo a las empresas brasileñas. Es tanto así que incluso el ministro de esa cartera, Nelson Jobin,ha reconocido que esta área es una de lo más atrasadas en el país. Hacen falta tanques, aviones de guerra, submarinos, satélites de vigilancia, etc.

Según el ministro, Defensa mueve alrededor de 10.000 millones de reales (US$6.288 millones) y lo que está llamando la atención de las empresas, aparte del monto, es que desde 2008 hay una disposición del gobierno para incentivar el desarrollo de una industria bélica brasileña, llamada Estrategia Nacional de Defensa.

Como consigna Exame, ésta busca ampliar el grado de nacionalización del sector, lo que se considera una estrategia de las Fuerzas Armadas y una práctica común entre los países desarrollados.

Esta situación ha provocado que empresas como Embraer, que tienen experiencia con las demandas militares, comiencen a disputar el mercado con empresas que han decidido incursionar en esta área, como es la empresa siderúrgica de minas Gerais Usiminas.

De hecho, este jueves Embraer cerró un contrato con la Fuerza Aéres Brasileña (FAB) para la modernización de 11 cazas F-5 y la prestación de un simulador de vuelo de aeronaves adicionales. Eso quiere decir que, en 2013 los 11 aviones adquiridos recientemente por FAB tendrán la misma configuración que las otras 46 que ya fueron modernizadas por la misma empresa.

Por otra parte, Usiminas se transformó en la primera planta de Brasil en hacer acero balístico, un material mucho más fuerte que el acero convencional y que sirve para varias aplicaciones militares, como la fabricaicon de vehículos blindados.