"El sector minero está en plena destrucción. No se están construyendo minas, y no hay proyectos en agenda para este año, que sepamos, ni en grandes proyectos ni en agregados para la construcción u otros rubros".

Esta afirmación, hecha por el presidente de la Cámara Minera de Venezuela (Camiven), José Alejandro Rojas, muestra un panorama crítico que, de acuerdo con sus datos, es de difícil recuperación.

"La ley actual funciona bajo el esquema socialista, imperialista, democrático, bajo el esquema que tu quieras. Están las condiciones legales para que se pueda caminar en el sector minero, pero no hay la ejecutoria, las señales del Estado son muy pobres en cuanto a darle facilidades a la minería para operar, y los premisos ambientales son inexistentes". José Alejandro Rojas.

Cuenta el dirigente gremial que un proyecto minero toma entre uno y 10 años en ser ejecutado, dependiendo de su tamaño, y una gran inversión de capital. "En el caso de Venezuela, habría que recuperar las capacidades instaladas existentes que se han destruido, ello sin contar con nuevas capacidades", puntualizó el Rojas.

El número de empresas del sector, según cifras de Camiven, se contrajo en 60% en los últimos dos años, no obstante, la demanda de los productos sigue presente, por lo que cualquier nivel de recuperación sería bien recibida por la cadena productiva minera.

La inversión constante en la minería es fundamental, según reseñan los expertos.

Rojas señala que cualquier mina que no tenga una inversión constante de capital, perece de un momento a otro. El desgaste de las maquinarias mineras es un factor de considerable importancia. "Entonces un año o dos que se pierdan y se deje de invertir en mantenimiento y reemplazo de equipos y maquinarias, significa que vas a reducir tu producción en el año tres o cuatro, en la misma medida en la que redujiste las inversiones", precisa el experto.

La producción minera también vive de las reservas, dice Rojas. "Entonces, si no estamos explorando para conseguir nuevas reservas, y nos estamos comiendo las existentes, ¿cómo sabemos si hay más? Luego, la lógica indica que, si no tienes la certeza de si hay o no más mineral para extraer, pues no puedes invertir, así de simple", afirmó el dirigente.

El caso de Las Cristinas "es alarmante", según Rojas. Para reactivar esa mina se requieren cerca de dos años, alcanzar una curva de aprendizaje, adquirir la prospección existente, y US$3.000 millones. "El punto es que hay que hacer desde carreteras hasta vías férreas para poder producir en esa mina", dijo.

Balance local. Las cifras ratifican que 2010 fue un año negativo para el sector minero. De acuerdo con las estadísticas del Banco Central de Venezuela, el Producto Interno Bruto minero se contrajo en 11,9%.

Sin embargo, la cámara minera estimó la caída en un rango de 20% debido a la "inversión cero" que registró el ramo en general y a los bajos niveles de producción reportados, básicamente, por la gran minería que queda en el país, a saber, Bauxilum, Ferrominera y Carbozulia. Estas grandes empresas han sufrido mermas en su producción por encima de 50% desde 2008.

Negocios, no hay. "El tema es que no hay quien quiera hacer proyectos mineros en Venezuela", advierte José Alejandro Rojas.

Los productores grandes, pequeños y medianos no están haciendo las inversiones, porque el ambiente para hacer negocios en minería no está claro, señalan empresarios del sector.

Consideran, sin embargo, que la ley vigente y su reglamento, que datan de este Gobierno, cuentan con todos los elementos para desarrollar la minería.

"La ley actual funciona bajo el esquema socialista, imperialista, democrático, bajo el esquema que tu quieras. Están las condiciones legales para que se pueda caminar en el sector minero, pero no hay la ejecutoria, las señales del Estado son muy pobres en cuanto a darle facilidades a la minería para operar, y los premisos ambientales son inexistentes", destaca Rojas.

A su juicio, se están creando barreras muy peligrosas que impiden la entrada de nuevos proyectos mineros, y el mantenimiento de los que ya están en operación. Este año, comenta el dirigente, fue un año, en líneas generales, de severa contracción a todo nivel y en todos los estados del país, y ello a pesar de haber una buena demanda, pues según los empresarios, en Venezuela se necesita el producto minero, ya sea el minero metalúrgico o el minero cerámico o de construcción.

"Entonces, ¿cómo cerramos el año?, con menos piedras, con menos arena, con menos cal, con menos productos mineros en el área de agregados y otros sectores", puntualizó Rojas.

La importación de piedra y arena no ha sido necesaria, dice el dirigente empresarial, sin embargo, destaca que se están importando algunos materiales especializados, como hierro en forma de briquetas, alúmina, toda vez que la producción de Bauxilum no abastece el mercado interno.

Cuenta Rojas que Bauxilum en 2005 llegó a un tope de producción de unos seis millones de toneladas, pero este año estuvo por debajo de 1,5 millones de toneladas.

En los diferentes estados del país, la situación se ha puesto crítica. Los empresarios, al ver la arremetida de expropiaciones por parte de los gobernadores de Carabobo, Aragua y Portuguesa, entre otros, han frenado toda intención de desembolsar para desarrollos.

La carga tributaria es otro factor que enrarece el ambiente, de un promedio de 35% de gravamen, los estados han incrementado hasta 80% los impuestos a la actividad.

"En Portuguesa, el gobernador llegó aumentando los impuestos a 80%. Y de tener 30 empresas operadoras, ahora solo hay 12".

Los empresarios consideran que el Estado debe convocar al diálogo para superar la crisis del sector, y plantear un ambiente de seguridad económica y financiera. De lo contrario, la minería será un rubro casi inexistente en el país.