Cuando Jorge Rubio, un joven trabajador que vive en Santiago de Chile, vio su primera película por internet, se dio cuenta de que algo grande estaba pasando en el mundo online. Ese pequeño instante frente al computador le demostró que las costumbres y la forma en que se consumen contenidos audiovisuales está en pleno proceso de cambio: la tradicional televisión abierta y las ofertas por cable están quedando atrás. Sólo es cosa de tiempo para que el fenómeno de estas nuevas audiencias se masifique, provocando grandes cambios en la industria.

“Eso fue hace más de un año. Yo estaba en casa de un amigo y él me mostró una película por internet que elegimos de un catálogo online. La vimos en el mismo notebook y no pagamos nada por ello”, dice Rubio. “Eso me cambió la perspectiva de la forma en que venía consumiendo televisión y me di cuenta de que internet es el futuro en este tema”.

El joven chileno se refiere a la oferta de contenidos audiovisuales por internet vía streaming que existe hace tiempo, pero que recién este último año se ha popularizado en Latinoamérica a propósito de los lanzamientos de Netflix, Video Store de Terra, Vesvi, y a la fuerte penetración de portales gratuitos como Monster Divx, Moviezet y Cuevana.

Se trata de sitios que ofrecen contenidos audiovisuales por internet pero que, a diferencia de la oferta del cable, es el propio usuario el que elige qué tipo de contenido ver y a qué hora hacerlo. Ese mercado de contenidos audiovisuales por streaming se divide entre los que operan por pago y los que lo hacen gratuitamente.

La discusión sobre la legalidad de estos últimos aún está en cuestión y prueba de ello son los problemas que ha debido enfrentar Cuevana con HBO, que demandó al sitio argentino por derechos de autor sobre algunas de sus series que fueron subidas para ser vistas gratuitamente. Pese a que HBO tiene también su propio sitio de streaming, HBO Go, el litigio que lo enfrenta con Cuevana, y que antecede al mediático caso de Megaupload, puede ser la punta de lanza de un conflicto mucho más grande y que involucra a toda la industria de contenidos audiovisuales: televisión por internet versus televisión por cable. Se trata de un debate global considerando las diversas leyes, contenidos y usuarios que incluye.

Si hace algunos años esta pelea se veía lejana, hoy ya está en sus primeros asaltos. Parte de ello se explica por el avance en la penetración de internet en la región. Según la firma venezolana Tendencias Digitales, respecto a 2010 en 2011 la cantidad de personas que utilizaron internet en América Latina creció 9%. La misma empresa estableció en su estudio, que abarcó 20 países, que en la actualidad 37% de los latinoamericanos navegan en el ciberespacio, lo que representa un universo de 218,9 millones de personas de una población de 580 millones.

Los primeros golpes. El director ejecutivo de Netflix, Reed Hastings, dio los primeros golpes en esta contienda al asegurar que los servicios de streaming superarán a la televisión por cable dentro de unos tres a cinco años más. El streaming “es lo único que va a importarle a la gente” dentro de unos años. “La gente está enamorada de la banda ancha, en términos de hacer clic y ver”, agrega Hastings.

Se trata de una nueva usabilidad visual. “Las tendencias más importantes para la industria de los contenidos audiovisuales son la personalización, el contenido en todas partes, servicios en la nube y la interactividad, especialmente teniendo en cuenta la integración con los sitios web de medios sociales”, dice Renato Pasquini, analista de industrias de telecomunicaciones de la consultora Frost & Sullivan’s en São Paulo.

Pero aquello no sólo debería tener repercusiones en las costumbres televisivas de los usuarios. También debería tener un impacto en los ingresos de las compañías que operan hoy tradicionalmente, versus lo que espera la nueva industria proveedora de servicios de streaming.

Pasquini cree que los servicios de streaming “es probable que interfieran con los modelos de negocios de la Televisión Digital Terrestre, en relación con los ingresos por publicidad de los competidores de la televisión de pago, con cuota mensual y los ingresos por publicidad”, aunque “no se ve en el corto y mediano plazo un impacto importante en los ingresos de televisión de pago, porque la penetración de banda ancha es relativamente baja en la mayoría de los países de América Latina y una gran parte del territorio aún no está cubierto”.

Incluso la industria de televisión por pago tendería a complementarse con los servicios de streaming, como ya es el caso de HBO con HBO Go y de Moviecity con Moviecity Play, ambos servicios de streaming de los canales de cable.

En lo que se refiere a los servicios de streaming puros, también deberían comenzar a realizar una oferta complementaria entre lo gratuito y paquetes de productos premium de pago, como es la oferta de Terra con Video Store y Terra TV, sitio donde se pueden ver películas, videos, series y otros contenidos audiovisuales de forma gratuita.

“Existen negocios mixtos como el nuestro que logran sostenerse”, dice Sebastián Pérez, gerente de Desarrollo de Negocios de Terra. “Sin embargo, los modelos basados en gratuidad de contenidos y que intenten pagarse sólo por publicidad, no serán rentables”.

Pero el reto para todos los modelos mencionados anteriormente no estará finalmente en si cobran o no a sus usuarios. La verdadera barrera que deben superar es la tecnológica, en una región que, si bien ha avanzado en penetración de banda ancha, aún le queda mucho camino por recorrer. Y en el caso de los servicios de streaming de pago, existe aún otro problema: la baja bancarización de la población latinoamericana y las altas barreras de entrada para nuevas tecnologías que permitan masificar el pago electrónico.

Este conflicto no es sólo de dos actores, pues hay otros interesados en participar de esta industria y así lo han comenzado a hacer saber. Se trata de los proveedores de servicios de internet (o ISP, por las siglas en inglés de Internet Service Provider), empresas que también están viendo a la televisión por demanda como un nicho donde crecer. Movistar ya lo hace con un plan piloto en Chile a través de IPTV y pretende comercializarlo este año en las zonas donde esté desplegada fibra óptica y de tecnología VDSL (fibra y cobre) de 15 a 40 megas.

A diferencia de los servicios de streaming normales, esta tecnología tiene un decodificador que viene con el servicio o Set Top Box que permite almacenar 250 GB de contenido para que el usuario pueda agendar y grabar sus películas y series favoritas. Para los contenidos VOD (Video on Demand), IPTV permite hacer un streaming de video de manera instantánea, con lo cual el cliente puede avanzar o retroceder el contenido sin tener que haberla descargado previamente.

Sin embargo, aún falta para que este servicio entre al mercado y se masifique. En el corto plazo la disputa seguirá centrada entre la oferta de cable versus la de internet. Y ahí usted tiene la última palabra.