Montevideo. Uruguay es el tercer país exportador de lana ya lavada y peinada, lista para usar, y ocupa el 12% del mercado en el mundo, detrás de China y la República Checa. Esta novedad, que la diferencia de Australia y Nueva Zelanda, le ha dado tal calidad que la ha llevado a ser la preferida en la industria del lujo.

El país suramericano produce cerca de 30 millones de lana al año, pero el mercado local absorve apenas el 1%; lo que la ha obligado a apostar a la globalización, publica El Observador, citando a AFP.

En esta apuesta, aparece Alemania que se ha convertido en uno de los países que más está comprando la lana uruguaya y lo hace para equipar autos de lujo y aviones.

"El primer cliente que tenemos en este mercado es el grupo Schoeller, que tradicionalmente se dedicó a atender la industria automotriz y era muy exigente en calidad, ya que los controles en automóviles de alta gama son muy estrictos", comenta Facundo Ruvira, director comercial de Tops Fray Marcos, la fábrica de lavado y peinado de lana más grande de Uruguay.

La producción uruguaya, al llegar a territorio europeo, se transforma en alfombras y textiles que equiparán sobre todo BMW y Mercedes-Benz, precisa Ruvira.

La lana más gruesas, de la raza Corriedale -que es la que más abunda en Uruguay-, se está consolidando así en el mercado de los tapizados de autos de alta gama alemanes y los aviones; y le genera entre US$250-300 millones al año a la industria uruguaya.

El bajo costo en los fletes contribuyen en esta consolidación. "Nos cuesta más traer lana de Salto, en el norte, que mandarla a China", afirma el director comercial de Tops Fray Marcos.

La "finura" de la lana uruguaya es elogiada en todas partes del mundo. Desde Austria, el director de Schoeller, Kurt Haselwander, revela que le compra a Uruguay 800 toneladas al año por "sus interesantes propiedades como la elasticidad y suavidad".

Pero además, agrega que el "mejor trato a las ovejas" ha marcado la diferencia frente a competidores australianos y neozelandeses. Es que, a diferencia de los productores de esos países, en Uruguay no se utiliza el "mulesing", una técnica que consiste en cercenar sin anestesia la zona que rodea el ano de las ovejas para concentrar en esa área los ataques de moscas y proteger la lana.

A partir de la materia prima que recibe de Uruguay, Schoeller fabrica hilos de lana para "los asientos de los automóviles premium y los asientos de clase ejecutiva de los aviones", pero también para "suéteres, ropa interior, chalecos, calcetines".

En estos vehículos, "se usa lana porque no arde tanto como lo sintético, es una gran ventaja en términos de seguridad", explica además Carlos Piovani, responsable de la esquila en el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL).

Los textiles sintéticos, derivados del petróleo, son los principales competidores de la lana, y aunque ha disminuido considerablemten la cantidad de ovejas, el país está apostando por el reciente aumento de los precios de la lana y se jacta de haber ganado en calidad, y por ende en valor de producción.