Quito. La Asociación de Cervecerías del Ecuador, que agrupa a unos 40 emprendimientos artesanales, cuestionó las condiciones para la fusión entre la multinacional AB InBev (con su subsidiaria Ambev Ecuador) y SabMiller (dueña de Cervecería Nacional), autorizada por la Superintendencia de Control del Poder de Mercado (SCPM).

La operación fue autorizada al cumplimiento de 11 condiciones, sostuvo Daniel Cedeño, intendente de Investigación y Control de Concentraciones Económicas de la SCPM.

Entre estas permitir el ingreso de un tercero que pueda generar presión competitiva por medio de desinversión de activos de producción y distribución, licencia de la marca Brahma y el acceso a canales de distribución de la Cervecería.

Según Boris Coellar, secretario del gremio, plantearon que no puedan traer marcas al país en 10 o 15 años, pues han adquirido cerveceras artesanales en el mundo.

Cifras de ese gremio sostienen que las marcas Pilsener (41,5%), Pilsener Light (35,5%) y Club (20,5%) representan el 97,5% de participación. Importadas y otras tienen el 2,5% restante. Y ellos llegan a 0,052%.

Al ser consultado sobre cómo se garantizará que no habrá monopolio, Cedeño respondió que el ente regulador buscará que la fusión “no genere ningún tipo de práctica unilateral, es decir, que establezcan precios, que disminuyan la cantidad, que eso solo se da cuando existe un poder monopólico”.

La Asociación aseguró que no se oponen a la fusión, que lo que quieren es competir.

“Otra cosa que nos parece hasta graciosa es que la Superintendencia les pida que vendan marcas que ni siquiera pintan en los mercados de participación como Zenda y Dorada (...) Pretenden que con la venta de esas marcas, como solemos decir “huesos”, se diga que se están limitando en su poder de mercado”, añadió.