Bogotá. En Colombia, las lluvias de noviembre pasado llegaron al Valle del Cauca con una cifra aterradora. El pluviómetro de la finca La Rita, el primero del suroccidente colombiano, no había registrado precipitaciones tan altas y preocupantes desde que fuera instalado en 1899.

“Los hechos son tozudos. Debido al invierno, la producción de azúcar cayó 20%”, comenta Luis Fernando Londoño Capurro, presidente de la Asociación de Cultivadores de Caña de Azúcar (Asocaña), quien explica así por qué el país pasó de 2,59 millones de toneladas en 2009, el mejor año de la producción, a 2,07 millones en 2010.

Las fuertes lluvias obligaron a los ingenios a suspender sus operaciones de molienda mientras acumulaban grandes cantidades de caña que no pudieron ser procesadas por la cantidad de barro que traía consigo, el mismo que pospuso la cosecha del último trimestre del año.

“Para honrar sus compromisos con los clientes, los ingenios se vieron obligados a recomprar el azúcar que ya habían vendido, pagando, por supuesto, una prima adicional”, recuenta el dirigente gremial. El poco producto disponible para exportar fue enviado a los mercados preferenciales (Chile, Perú y el Caribe, entre otros), lo cual ocasionó que las ventas externas disminuyeran 34,08%.

Por lo tanto, muchos contratos de venta futura fueron desatendidos, así que se generaron más gastos en reclamaciones de los agentes del mercado.

Afortunadamente para el sector, el Año Nuevo trajo consigo la reducción de las lluvias y más horas de sol. Y aunque el primer balance de 2011 es testigo de los estragos del invierno (por ejemplo, la producción disminuyó 1,01% frente a enero de 2010), la evolución del precio internacional del azúcar augura que el buen clima se mantendrá.

“En estos momentos tenemos un precio muy bueno, que ha cedido porque comenzó la zafra (cosecha) en Brasil, el primer productor mundial”, dice Londoño Capurro.

El invierno, irónicamente, fue el principal culpable. Brasil sufrió heladas inclementes seguidas de agudos periodos de verano, mientras que India, otro de los grandes jugadores mundiales, fue víctima de las lluvias. Fue así como la producción mundial se mermó y el precio subió de los 15 centavos de dólar en mayo de 2010 a 29 centavos en el pasado mes de febrero.

Pero más allá del tradicional esquema de negocios, de molienda de caña y obtención de azúcar, el sector azucarero colombiano trabaja en la diversificación de su portafolio. Por eso ha invertido más de US$300 millones en proyectos de generación eléctrica a partir del vapor que deja el procesamiento de la caña, además de su seria apuesta en la producción de alcohol carburante (en 2011 espera obtener 346,6 millones de litros).

“También cabe añadir que cada ingenio está comprometido con los más altos estándares formulados por Bonsucro, la organización que busca reducir los impactos negativos de la industria en materia ambiental y social”, explica el presidente de Asocaña.

En la más reciente medición de esa organización, a través de la firma auditora Cert ID, los ingenios colombianos fueron certificados por cumplir con más del 80% de las exigencias de calidad.