Liberty Latin America Ltd. (LILAB) es un proveedor de servicios de Internet de banda ancha y de televisión de paga; con su red de 50.000 kilómetros de fibra óptica llega hasta Chile, Puerto Rico, Panamá y otros 15 mercados del Caribe. Tiene 10.300 empleados en la región y factura US$3.600 millones al año.

Una vez ganó y cedió espectro en la banda de 1.9 GHz de Chile y allí mismo quiere comprar ahora alincumbente Entel, por consiguiente a la división de ésta en Perú y no descarta oportunidades en Brasil y México, porque piensa que América Latina no es sólo para Telefónica, Carlos Slim o el grupo sueco Millicom que ya se reparten el continente.

LILAB consiguió en marzo la independencia de su matriz Liberty Global, a su vez uno de los principales operadores de servicios de telecomunicaciones de Estados Unidos. En Latinoamérica la compañía opera marcas como Cable & Wireless para Centroamérica y el Caribe o VTR para Chile, y ésta última es con la que quiere salir de compras por la región, empezando por Entel que sólo allí tiene más usuarios que Claro o Movistar, 9.7 millones de abonados al cierre de marzo.

En un tono de valentía y ánimo, la empresa dijo al diario chileno La Tercera que en Latinoamérica se nota la “predominancia de mexicanos y españoles, que están prácticamente en todos los países acompañados de uno o dos competidores independientes” y por tanto, la estrategia de Liberty será la de ir comprando esas operaciones y unificando después sus tecnologías para al final configurar un nuevo operador de escala regional, muy similar a lo que en su momento hicieron la española Telefónica y la mexicana América Móvil.

La empresa estará abierta a alianzas para conseguir sus objetivos de crecimiento inorgánico, por ejemplo en territorios brasileños y mexicanos donde se encuentra en operación la marca Vodafone, con la que ya en el pasado hizo sociedad en Holanda.

De ser necesario, la empresa estará abierta a alianzas para conseguir sus objetivos de crecimiento inorgánico, por ejemplo en territorios brasileños y mexicanos donde se encuentra en operación la marca Vodafone, con la que ya en el pasado hizo sociedad en Holanda para conseguir lo mismo.

Los desafíos para Liberty Latin America. Penetrar mercados tan duros como Brasil y México no será tan sencillo, debido a la intensa competencia del sector en esos países y porque no son muchos los operadores que estarían dispuestos a vender, o porque donde sí habría ocasión son firmas del segmento móvil en el que LILAB todavía no es una estrella como AMX con Claro, Millicom con Tigo o Telefónica con sus marcas Movistar y Vivo.

“El foco de Liberty es acceso a Internet y TV de paga. La operación más fuerte que tienen es Cable & Wireless y Chile con VTR, que fue el mayor competidor de banda ancha. Han crecido y ganado espectro en móvil, pero todavía no los veo muy fuerte allí, aunque sí hay que ponerles mucha atención. Entrar a Brasil o México podría ser, pero allí, en definitiva, es ver quién está dispuesto a vender y cuánto Liberty dispuesto a pagar; por lo menos, México se está volviendo un mercado bastante duro en TV de paga y también en banda ancha”, dice Juan Gnius, analista de la firma de análisis Telracom.

Liberty podría enfilarse hacia Brasil antes que México, ante el hecho de que el país ofrece oportunidades para aumentar la penetración de la banda ancha y la TV de paga, incentivos para que una empresa crezca orgánica o inorgánicamente.

De acuerdo con la consultora Dataxis, como ejemplo, en televisión de paga Brasil tiene una penetración de 25% de los hogares, mientras que en México la penetración es de 65 accesos por cada 100 hogares, según el regulador IFT.

Camino libre para Liberty Latin America. Si la apuesta de Liberty es grande como asegura en la entrevista de VTR con La Tercera, en Brasil existe también un gigante que “está solo en esta parte del mundo” y cuyos dueños en Europa se debaten por vender y no vender; y porque al grupo Vivendi, los socios de Telecom Italia, les apremia conseguir liquidez para asegurar su crecimiento en esa región. El sueño podría ser la unidad brasileña de TIM, que batalla a América Móvil y Telefónica en ese mercado.

 

TIM es potente en el negocio móvil; en Brasil tiene el 24,9% del mercado, empatado con Claro de AMX. Pero de acuerdo con Dataxis, tiene el 1,6% del segmento de banda ancha y no participa en la televisión restringida; aunque ello no complicó que en el primer trimestre de 2018 ingresara US$1.315 millones y ganancias netas por US$70,1 millones e invirtiera otros US$130 millones.

Liberty está ya en 20 mercados de consumo masivo y atienda a 6,4 millones de hogares fijos en América Latina, más 3,6 millones de usuarios móviles; es de esta manera que crea ofertas de triple o cuádruple play, por lo que su anuncio de seguir hacia otros mercados “hay que tomarlos con atención”, plantea Jorge Fernando Negrete, director de Mediatelecom Policy & Law.

“Definitivamente, Latinoamérica tiene espacio para más operadores; el hecho de que AMX y Movistar estén en toda la región, no quiere decir que el mercado ya está copado; está Millicom en Paraguay, Colombia y Centroamérica y hay uno que está solito, TIM en Brasil, que tiene muy buena imagen pero que tiene un problema de economía de escala y no puede hacer sinergias, convertirse en operador regional. Y aparte está que América Latina tiene a más de la mitad de su población como conectada y todavía no ha visto sus mejores momentos de convergencia, por lo que quien quiera apostar allí está su oportunidad de ser un operador regional”.