Estambul. El primer ministro turco, Tayyip Erdogan, canceló el domingo un viaje a Argentina, luego de que autoridades de Buenos Aires suspendieran la presentación de un busto del fundador de Turquía, una medida por la cual Ankara responsabilizó a grupos de presión armenios.

La disputa por la estatua, que iba a ser revelada en un parque, se produjo durante un viaje de alto perfil a Sudamérica por parte de Erdogan y refleja cómo las tensas relaciones entre Ankara y Ereván por la masacre de armenios en 1915 afecta sus lazos con otros países.

Erdogan arribó a Brasil esta semana, donde él y el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, defendieron su mediación para un acuerdo con Irán sobre canje de combustible nuclear, que según Estados Unidos amenaza el intento de imponer más sanciones de la ONU contra la república islámica.

El primer ministro turco planea viajar a Chile el domingo.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Turquía dijo en un comunicado que la visita de dos días que empezaría más tarde el domingo fue cancelada y que esperaba que Argentina tome pasos para aliviar la tensión en los lazos turco-argentinos.

"El viaje fue cancelado debido a que un permiso escrito para el monumento dado a Turquía con anterioridad por la provincia de Buenos Aires fue revertido como resultado de iniciativas de presión armenias, que se opone a Turquía", dijo.

Mustafa Kemal Ataturk fundó Turquía en 1923 tras el colapso del Imperio Otomano y es muy respetado por los turcos. Bustos y estatuas de Ataturk pueden encontrarse por todo el país.

La presidenta argentina, Cristina Fernández, habló con Erdogan para explicarle que no podía revocar la decisión, aunque el primer ministro consideró que ello era inaceptable y decidió no viajar, añadió el comunicado.

La esperanza de que un acuerdo firmado el año pasado entre la musulmana Turquía y la cristiana Armenia terminara con un siglo de hostilidades sufrió un revés el mes pasado, cuando Ereván dijo que había suspendido la ratificación del pacto.

El acuerdo fue lo más cerca que estuvieron Turquía y Armenia de superar la masacre por parte de turcos otomanos en 1915, que ha envenenado su relación desde entonces.

Turquía admite que muchos armenios murieron a manos de turcos otomanos, pero niega que hasta 1,5 millones perdieron la vida y que la masacre fue un genocidio, un término empleado por muchos historiadores de Occidente y algunos parlamentos extranjeros.