El grupo alemán de gas industrial Linde y su rival estadounidense Praxair pusieron fin a sus negociaciones para crear una empresa líder del mercado con un valor de más de US$60.000 millones, ante la falta de acuerdo sobre dónde ubicar actividades clave y respecto a quién lideraría la firma.

Fuentes familiarizadas con el tema dijeron que los diálogos fracasaron porque no se pudo llegar a un consenso sobre la localización de la sede y del área de investigación y desarrollo de la compañía fusionada, ni acerca de quienes ocuparían los puestos gerenciales.

Una de las fuentes dijo que los dos presidentes ejecutivos habían decidido el domingo abandonar el plan de crear una inusual fusión de iguales.

Las acciones de Linde perdían 7,2% a 137,65 euros a las 1313 GMT, por debajo del precio en el que estaba negociándose justo antes de que se conociera la noticia de las conversaciones el mes pasado.

"Si bien la lógica estratégica de la fusión ha sido confirmada en su mayoría, las discusiones sobre detalles, específicamente sobre los aspectos de gobernanza, no resultaron en un entendimiento mutuo", dijo Linde en un comunicado divulgado el lunes.

Un acuerdo habría acelerado la consolidación en el sector del gas industrial, donde el crecimiento económico ralentizado ha debilitado la demanda de energía en los sectores de manufacturas y metales y ha ejercido presión sobre las empresas más pequeñas del rubro.

Según analistas, un acuerdo entre Linde y Praxair hubiera tenido buenas posibilidades de superar la regulación antimonopolio de Estados Unidos, debido a que la fuerte posición de Linde en cuidado de la salud se complementa con el foco de Praxair en la industria.

Linde, con sede en Múnich, provee gas a hospitales y pacientes con problemas respiratorios en América del Norte, al igual que gas de uso industrial en todo el mundo, mientras que Praxair, con sede en Connecticut, se enfoca en producción industrial in-situ.