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Locomotora marcha atrás
Jueves, Febrero 27, 2014 - 15:12

Estudio del gobierno colombiano revela que en municipios petroleros, auríferos y mineros la pobreza va del 65% al 98% de la población.

Una cosa es hacer hoyos en la tierra, sacar un recurso natural y ganar dinero con ello. Y otra cosa es hacer lo mismo y que el lugar donde se hace tal hoyo quede mejor que antes. Y no estamos hablando de medio ambiente: Al menos no de medio ambiente natural, sino de “medio ambiente social”.

Es lo que se desprende de un estudio de la Contraloría General de la Nación de Colombia, que sostiene que los impactos de la minería para los municipios extractivos del país podrían ser representados más apropiadamente por la hipótesis de la “maldición” de la abundancia de recursos naturales. El trabajo señala que en las regiones de César y Guajira, donde se localizan las principales extracciones mineras del país, la población pobre es del 91% y 89%, respectivamente. Añade que, en los municipios productores de oro y níquel, la pobreza promedio es del 74%, en tanto que en los municipios petroleros alcanza al 65%, muy por encima del 43% de aquellos municipios donde no realizan labores mineras. 

No sólo son los más pobres, sino también donde la insalubridad campea. Mientras en los municipios no extractivos la mortalidad infantil, en 2011, era de 12 defunciones por cada 1.000 nacidos vivos, en los municipios que explotan oro la tasa llega a 40 y en los productores de carbón, a 34. En educación también llevan la peor parte. En la Guajira el 27% de la población es analfabeta, una cifra altísima en comparación a 17% del resto del país. 

Parte de la explicación reside en el bajísimo impacto de la industria minera en la creación de empleo. A pesar que representa el 11% del PIB y el 56% de las exportaciones, genera apenas el 1,2% de los puestos de trabajo del país. El trabajo concluye que los proyectos en marcha, que el gobierno ha calificado de “locomotora para el desarrollo”, no han mejorado la calidad de vida de la población. Peor aún, “en la mayoría de los casos vio consolidar su franco retraso en contraste con otras regiones del país”.

Autores

Redacción AméricaEconomía