Houston. Ahora que la mayor parte de la alguna vez inmensa marea negra del Golfo de México ya no es una amenaza, los expertos en medioambiente afirman que las costas se habrían salvado de sufrir una catástrofe de gran escala.

El derrame provocado por la explosión del pozo Macondo de BP se redujo a tal punto que los barcos de limpieza tienen problemas para hallar petróleo que pueda ser sacado del mar, y probablemente las bacterias que proliferan en las cálidas aguas del Golfo hayan neutralizado gran parte del peligro.

"La gran mayoría del petróleo, cerca del 75 por ciento de los 4,9 millones de barriles de crudo que fueron arrojados por el pozo, se evaporó o fue contenida", según un estudio del gobierno de Estados Unidos publicado el miércoles.

"La costa del Golfo ha sido extremadamente afortunada en cuanto a la naturaleza de los vientos y corrientes", dijo Larry Mayer, oceanógrafo de la Universidad de New Hampshire en Durham. "Pudo haber sido mucho, mucho peor", agregó.

Alrededor de un tercio del litoral del Golfo, unos 1.029 kilómetros, fue contaminado, pero el petróleo en grandes cantidades sólo alcanzó a una fracción de unos 64 kilómetros .

El impacto sobre la costa, aunque intenso, equivalió a menos de la mitad del derrame del Exxon Valdez en 1989, que afectó a 2.414 kilómetros.

Pero con casi una cuarta parte del petróleo vertido aún sin recuperar, una cantidad comparable a la del Exxon Valdez, podrían pasar años antes de que los científicos declaren que la región superó la crisis.

"Los efectos de este derrame probablemente permanezcan por décadas", dijo Jane Lubchenco, jefe de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA). "La cantidad total de petróleo fue inmensa", añadió.

Los científicos saben poco acerca de las columnas de crudo submarinas que podrían crear "zonas muertas" bajo el mar, y el impacto de las toxinas ligadas al crudo podría tardar años en ser filtrado a través de las miles de especies que viven en el Golfo.

"Estamos viendo un péndulo oscilar desde lo que fue retratado como el petróleo del Armagedón hasta lo que vemos ahora, que parece no haber nada de crudo", dijo John López, director del programa costero de la fundación Lake Pontchartrain Basin en Luisiana.

"La verdad estuvo en el medio", agregó.

Uno por ciento. Alrededor del 99% del impacto medioambiental de un derrame de petróleo se hace evidente en pocas semanas, pero el 1 por ciento restante es el preocupante, dijo Edward Overton, profesor jubilado de la Universidad del Estado de Luisiana, en Baton Rouge.

"Probablemente es un poco pronto para declarar victoria", señaló. "Cualquiera que sea el daño que deba ser, será. Sólo que no sabemos aún cuál es".

La buena noticia: los pantanos de la costa de Luisiana, densos pastizales que absorben los daños de las tormentas que entran al área y filtran los contaminantes, fueron poco dañados, según dijo Irv Mendelssohn, experto en ecología de humedales.

"Considerando el volumen del derrame, sólo una pequeña parte llegó a la costa", dijo Ed Owens de la firma Polaris Applied Sciences, contratada por BP para asesorarla técnicamente en la crisis.

Sin embargo, lo que acecha bajo la superficie del agua es una columna de petróleo, que quizá sume millones de galones, que los científicos están luchando por vigilar y entender.

Especialistas estadounidenses confirmaron la presencia de bajas concentraciones de crudo moviéndose por las corrientes oceánicas a más de 1.000 metros de profundidad, pero dieron pocas pistas sobre sus potenciales efectos ecológicos.

"Es un territorio completamente desconocido para muchos científicos lo que sucede a esas profundidades", dijo Mayer. "El potencial problema es que esta degradación microbiana de petróleo en las profundidades consuma oxígeno".

El fenómeno del agotamiento de oxígeno, llamado "zona muerta", fue bien documentado en el Golfo de México durante los meses de verano, cuando los productos químicos agrícolas transportados por los ríos Misisipi y Atchafalaya estimularon el crecimiento de algas que impiden la vida marina.

Ahora los científicos se preguntan si el derrame de petróleo podría crear un problema similar.