El mar, con una distancia de poco más de 70 kilómetros entre el oceano Atlántico y el Pacífico, así como la seguridad jurídica y la estabilidad económica, fueron algunas de las razones de peso que incidieron para que el magnate estadounidense, Donald Trump, decidiera invertir en Panamá y se asociara para la construcción de una monumental torre en forma de vela, Trump Ocean Club, en el elegante sector de Punta Pacífica de la capital panameña.

No en vano, Panamá ha hecho gala este año de la mejora de las condiciones para la atracción de inversiones, a través de avances como el reconocimiento por parte de la calificadora Fitch Ratings del grado de inversión “BBB”, una calificación positiva a la que se sumó también Standard & Poor's y Moodys; y de la mirada de expertos internacionales que reconocen el fenómeno de la economía panameña, con uno de los mayores crecimientos en los últimos años en América Latina, a través de una tasa de crecimiento de más de 11% en 2007 y 10,7% en 2008, pero sobre todo de 2,4% en 2009, el año de la gran recesión.

AméricaEconomía.com entrevistó en sus oficinas de la capital panameña al desarrollador panameño Roger Khafif, presidente de K-Group y socio de Trump en el proyecto de la torre, cuya entrega de propiedades está prevista para enero o febrero próximo, ya que la estructura se terminó de construir en mayo pasado, por lo que ahora se trabaja en sus acabados.

Si bien Trump le había apostado a Panamá con anterioridad, trayendo a este país de América Central la versión 2003 del concurso de belleza Miss Universo, a juicio de Khafif la decisión final del magnate se consolidó por factores positivos como los incentivos fiscales panameños, la seguridad del país y que sus costas no están afectadas por la temporada de huracanes.

El proyecto de Khafif y Donald Trump contemplaba una inversión estimada de US$250 millones, aunque se prevé que superará los US$400 millones; contará con 70 pisos, y se estima que a superficie a ocupar será de alrededor de 260.000 metros cuadrados.

Pero la idea de construir la torre en forma de vela se vio favorecida también por el “boom inmobiliario” de Panamá (en auge que tuvo su peak entre 2006 y 2008).

“Vimos con este entorno que a Panamá sí le cabía un megaproyecto”, rememora Khafif, y desde sus oficinas del sector de Obarrio agrega que una idea llevó a la otra, ya que pensó al principio construir varias torres en el terreno de 110.00 metros cuadrados que tenía. Sin embargo, cuando llegó a la conclusión de que necesitaba una buena marca, se propuso nada menos que concretar una cita con Donald Trump, un acercamiento que, para su fortuna, fue facilitado por un amigo en común.

Para algunos analistas el “boom inmobiliario” de Panamá despegó antes, en 2004, una siembra que vio sus frutos en 2007, cuando se entregaron licencias de construcción por un valor de US$1,3 millones, destinadas al levantamiento de primeras viviendas en la capital panameña, así como a una segunda residencia en la costa del Pacífico y el Atlántico. Un boom que se vio potenciado por la creciente construcción de propiedades de lujo y el aumento de migrantes provenientes de países como Venezuela o Colombia, lo que terminó por incidir en el incremento de los precios de los alquileres y de las casas y apartamentos que se colocaron en venta.

Público objetivo. En opinión del presidente de K-Group, con el “boom inmobiliario” la intención fue pensar en un proyecto dirigido principalmente a clientes extranjeros -y no tanto panameños- que deseaban realizar una inversión de lujo en una propiedad para usos múltiples.

Un público objetivo que quisiera ser parte del Trump Ocean Club, mega estructura con 369 apartamentos, más de 600 condominios, locales comerciales, restaurantes y una torre de oficinas. Si al principio se pensó en ofrecer los inmuebles en el mercado de Miami, terminaron por imponerse las grandes ciudades de Estados Unidos, países como Canadá y Venezuela, y Europa.

Es que para el desarrollador, Panamá se está convirtiendo en el “Miami del sur’’, un país que ha marcado diferencia con la estricta política migratoria de Estados Unidos, liberando los requisitos de la visa de ingreso al país, sobre todo para los inversionistas. Es más, el presidente Ricardo Martinelli ha enviado un mandato a toda la administración pública para que la vida de estos migrantes sea la mejor experiencia.

Khafif destaca que se ha vendido el 88% del proyecto, un auspicioso momento que comenzó a cimentarse cuando “corrimos a prevender el 60% del proyecto. Y en realidad nos dimos cuenta que la fórmula del financiamiento era a través de bonos, porque en Panamá era imposible conseguir la cantidad de dinero que estábamos buscando”.

El Trump Ocean Club se lanzó en Nueva York en la misma fecha en que fue aprobado en territorio panameño el referendo sobre la ampliación del Canal de Panamá. Una gran coincidencia para el empresario, quien espera que el edificio se convierta, tal como el Canal, en otro de los emblemas panameños, por sus características arquitectónicas únicas -entre ellas, tener acceso a la Isla de Las Perlas-, y por el glamour empresarial que concita Donald Trump, en este caso con una mayor presencia familiar, ya que se trata del primer emprendimiento que lidera su hija, Ivanka Trump.

Dubai. Si se piensa en un edificio en forma de vela, es imposible no evocar el Burj Al Arab, de Dubai, el segundo hotel de lujo más alto del mundo, con 321 metros. Pero Khafif resalta que si bien son similares, cada vez que han sido consultados por este tema, “les hemos comprobado que se trata del diseño de una vela que inventaron los fenicios. Y cuando han visto que no estamos copiando lo de adentro ni lo de afuera de la estructura (de la Torre de Dubai), no han vuelto a decir nada”, asegura.

Consultado sobre otros proyectos inmobiliarios a los que podría sumarse Trump en América Latina, Khafif reconoce que habrá que hacer una pausa por ahora, debido a la crisis inmobiliaria de Estados Unidos y Europa. “Cuando las cosas mejoren, sí vamos a tener un par de ideas que a lo mejor podremos desarrollar”, agrega.

Por ahora, toda su atención y la de Trump está puesta en el Trump Ocean Club de Ciudad de Panamá, un proyecto que según Khafif ya ha seducido a un par de famosos artistas estadounidenses y europeos, así como a miembros de las monarquías de Medio Oriente.