La crisis económica que estalló a fines de 2001 hizo que los inmuebles perdieran hasta un 50% de su valor, pero en estos 10 años el mercado inmobiliario argentino logró recuperarse y hoy el ladrillo se constituye en refugio de valor para los inversores, sostuvieron distintos especialistas.

El titular de la Cámara Inmobiliaria Argentina (CIA), Néstor Walenten,dijo que "el problema es que no había moneda. La moneda estaba acorralada. Los inmuebles no se depreciaron por inflación o por burbuja financiera. El tema es que no había moneda. El que quería comprar un inmueble no tenía dinero disponible".

Además, recordó que "a medida que el dinero se fue liberando a través de amparos o la posibilidad que dio el gobierno de comprar dinero con depósitos bancarios, los precios fueron subiendo paulatinamente y en dos años el mercado se recuperó".

El director ejecutivo de la inmobiliaria Bullrich, Roberto Ledo, manifestó que en agosto de 2002, seis meses después de la devaluación, "vendimos un departamento en avenida Alvear a US$850 el metro cuadrado. Un año después lo volvimos a vender a US$1.800 el metro cuadrado y hoy vale entre US$4.000 y US$5.000 por metro cuadrado".

Por su parte, el director de la desarrolladora Boston Andes Capital, Javier Dborkin, rememoró que en 2001 "con un dólar mundialmente fuerte y una recesión feroz en la Argentina, los precios estaban aproximadamente a un 60% de lo que están hoy y luego de la devaluación, esos valores cayeron aún mucho más".

El socio gerente de Migliorisi Propiedades, Diego Migliorisi, detalló que en 2001 "el mercado estaba muy convulsionado. A principios de 2002 los precios se desplomaron entre un 50% y un 80%. Los alquileres se pesificaron y tanto los boletos de compraventa como los alquileres, se renegociaron en la moneda local".

En tanto, describió que "desde el inicio del corralito, a fines de 2001, hasta casi fines de 2002, la actividad inmobiliaria fue casi nula, ya que la mayoría de la gente tenía confiscados sus ahorros y quienes lo tenían afuera del sistema temían una crisis prologada y se aferraban al dinero".

"Los propietarios dudaban en vender al ver por el piso el precio de sus propiedades. Solamente durante dos meses en el año 2002 se permitió comprar con dinero del corralito, en esos meses se trabajaba hasta las doce de la noche y la gente compraba hasta sin visitar el bien, sólo quería salir del corralito", rememoró.

Además, añadió que "a partir de 2003 comenzó a resurgir la construcción y los valores dieron indicios de recomponerse. Esta proyección fue de carácter federal y hasta esos días continúa en ascenso. También al cubrir el déficit laboral, la gente pudo ahorrar y en muchos casos llegó a su primer vivienda".

Por su parte, el director de Altman Construcciones, Moisés Altman, manifestó que al principio de la crisis "los precios de las unidades de buena calidad estaban en US$1.200 por metro cuadros y bajaron a menos de US$1.000. Hoy están en US$2.500 el metro cuadrado promedio".

Al preguntársele cómo logró el mercado inmobiliario recuperarse en esta década, Walenten explicó que "en reemplazo del crédito hipotecario, que resulta casi inexistente para la clase media por su falta de accesibilidad, la gente recurrió a los fideicomisos de construcción con los que lograron financiar su vivienda".

"Los usuarios con ahorros adquirieron un inmueble financiado durante el proceso de construcción", describió.

Respecto de las perspectivas para el año 2012 puntualizó que "alentamos expectativas en una buena cosecha sojera y el movimiento exportador, que volcará sus ventas en inmuebles, al igual que lo hace en maquinarias agrícolas y en automotores".

Para Ledo, este año el mercado inmobiliario no tendrá un crecimiento tan fuerte, pero mantendrá los precios y seguirá "siendo refugio de inversión natural del ahorrista".

Para Dborkin, 2012 será un año "con mayor incertidumbre que los anteriores, debido a la crisis mundial, lo que seguramente hará que las decisiones sean más lentas".