Mientras que en Venezuela, Argentina y Brasil los problemas políticos y económicos generan desafíos para la operación de las aerolíneas, Colombia se convierte en el país más estable, seguro y sin sobresaltos de la región.

Así lo señaló Felipe Bonifatti, gerente de ventas de la aerolínea alemana Lufthansa en Colombia al indicar que en cada país de Latinoamérica se tiene un reto distinto. “Si miramos hacia el sur, en Argentina, nos encontramos con una situación cambiaria particular, los desafíos están en el tipo de cambio y en las restricciones al acceso a la moneda extranjera”.

Considera que en Venezuela se vive una situación similar con el manejo de la moneda extrajera, que sumado a la situación de inseguridad y demás circunstancias, se convierte en un reto para Lufthansa y otras compañías aéreas que operan en este país.

Frente a Brasil, sostiene que “este país pasa por un momento macroeconómico interesante, con desarrollos en el sector industrial, quizás con indicadores menos favorables a los de hace unos años, y a lo que se suma el efecto del Mundial de Fútbol, que ha polarizado a buena parte de la población frente a su realización y conveniencia”.

También México es un desafío, agrega, ya que ahora tiene un vuelo diario a Fráncfort y otro a Múnich, lo que supone una tarea para la fuerza de ventas en esta nación.

Pero mientras que en estos países se asoman estos escollos, en Colombia la operación de su vuelo diario a Fráncfort se consolida y cada día se incrementa más. “El movimiento de viajeros creció el año pasado 30%, frente al mismo período de 2012, por encima del promedio de la región donde opera la aerolínea”.

Esta situación obligó a la compañía a cambiar de aeronave, que es la forma que está empleando la empresa para crecer en países como Colombia, donde la ocupación esta por encima del 80%, indicó.

Bonifatti ratificó que si bien Caracas es un destino importante para la compañía, se vieron obligados a reducir en cien sillas la oferta para Venezuela, la cual se alimenta de viajeros de Perú, Quito y otras capitales andinas que conectan con Europa a través de este ‘hub’. Mientras en Colombia la aerolínea opera con un avión A340-600, con capacidad para 326 sillas, en el vecino país se hace con una aeronave A330.

La reducción de sillas o la eliminación de vuelos, como lo hicieron Avianca, Air Canadá y otras aerolíneas, golpea los números de las compañías, ya que Venezuela adeuda cerca de US$3,8 billones (US$1.972 millones) a las empresas aéreas, según la Organización de Aviación Civil Internacional.

La aerolínea que el año pasado movilizó 105 millones de viajeros y que opera 622 aviones con una edad promedio de 11 años, se convirtió en la empresa alemana en hacer la inversión más alta, después de la Segunda Guerra Mundial, para renovar su flota, mejorar su operación y aumentar el número de empleados. La cifra superó los 30.000 millones de euros (US$41.000 millones), recalcó su representante en Colombia, donde laboran 25 personas de manera directa y 100 indirectas.

Si bien Colombia no es atendido por un avión carguero de Luftansa, pese a la importancia del país en el movimiento de carga, la capacidad de la barriga del avión le permite transportar entre 9 y 10 toneladas de mercancía, especialmente flores, peces vivos y frutas, que en su gran mayoría van a Asia. Dependiendo de la temporada, como la fiesta de la madre en Rusia, el Día de todos los Santos en Madrid o San Valentín, se usan aviones charter, aseguró el directivo.

Uno de los factores que le permitió a la aerolínea tener buenos resultados financieros fue la estabilidad en los precios de los combustibles. En este tema Lufthansa sigue invirtiendo en la investigación de combustibles alternativos, amigables con el medio ambiente. El objetivo es obtener la aprobación para este combustible Alcohol-to-jet (ATJ) este año.

Dentro de las inversiones para atender el creciente mercado colombiano, se incluirá una clase intermedia entre Business Class y Economy Class. Con esto los viajeros tendrán cuatro clases, incluida la First Class.