Con el tiempo, la institución se ha expandido a 19 países de América Latina, donde opera en más de 60 ciudades, además de contar con oficinas en Estados Unidos e Inglaterra. Aunque partió en Chile.

Actualmente, la organización está trabajando junto a más de 1.000 comunidades de asentamientos y en todo este tiempo han participado de actividades más de medio millón de jóvenes voluntarios.

Así lo detalla Luis Bonilla, director Operativo de TECHO para Latinoamérica, -Panelista de Foro Multilatinas- quien entregó a AméricaEconomía.com más detalles del proceso de expansión y los desafíos que se vienen en medio de un contexto que será determinante para el futuro de las ciudades de todo el mundo.

Luis Bonilla tendrá una destacada participación en el Foro Multilatinas 2015 de AméricaEconomía, a realizarse en Miami, el 15 y 16 de octubre.

-¿Cuál es el análisis de la situación actual de TECHO?

-Estamos enfocados en profundizar nuestro trabajo junto a las comunidades de asentamientos humanos en situación de pobreza, que consideramos una de las manifestaciones más extremas de exclusión social en América Latina producto de la desigualdad y la vulneración de derechos humanos.

Nuestro trabajo se enfoca en la promoción de procesos de desarrollo comunitario dentro de las comunidades a través de la organización, la participación, la producción social del hábitat y el desarrollo socioeconómico. Asimismo, buscamos facilitar procesos de integración entre comunidades a nivel nacional e internacional, para la construcción colectiva de una agenda urbana latinoamericana desde los asentamientos. Producto de esto fue que recientemente se llevó a cabo el II Encuentro Latinoamericano de Líderes Comunitarios donde más de 100 líderes de la región tuvieron la oportunidad de pronunciarse sobre la situación actual de América Latina y proponer líneas de trabajo para nuestras sociedades y gobiernos hacia el futuro.

Asimismo, nuestro trabajo comunitario permite proyectarnos hacia todos los sectores de la sociedad en busca de generar conciencia sobre las necesidades de gran parte de la población de nuestros países e incidir en la urgencia de buscar transformar nuestras sociedades.

Desde una perspectiva de promoción de la acción ciudadana, concepto que es en esencia igualdad social. A grandes rasgos, en un contexto dominado por la desigualdad y la segregación, TECHO se suma a la promoción de la igualdad de derechos. Ante la hegemonía de intereses individuales, se propone la colaboración recíproca. Buscamos abrirle paso a la acción colectiva, solidaria y gratuita.

Frente a un modelo de sociedad basado en el individualismo, hacemos una invitación a la búsqueda del bien común.

-¿Cómo y cuándo se comenzó a gestar la idea de expandir TECHO a otros países de la región?

-El proceso de expansión comenzó el 2001, con la organización de trabajos de emergencia a partir de terremotos que sucedieron en El Salvador y Perú. Desde ese momento comienza el desarrollo de una red de organizaciones en distintos países que compartían los principios fundamentales de Un Techo para Chile y que se asociaban bajo el paraguas internacional Un Techo para mi País. Esta red operaba en Argentina, Chile, Colombia, El Salvador, Perú y Uruguay.

A partir del 2005 esta red de organizaciones nacionales empieza a integrarse para conformar una institución multilatina. Como parte de este proceso se establecieron los principales lineamientos identitarios y de gestión de la institución, se organizó la Oficina Central en Santiago y se desarrolló fortaleciendo su gestión en los países mencionados anteriormente con apoyo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y dando paso a un proceso de implementación que para el 2010 nos llevó a estar presentes en todos los países de la región.

Entre 2011 y 2013, como parte del proceso de adaptación a la realidad latinoamericana, experimentamos un proceso de cambio institucional que nos llevó a definir los nuevos fundamentos de la organización para hacer frente a los desafíos que enfrentamos para poder aportar a la transformación de nuestras sociedades. Como parte de ese proceso, de manera participativa, se definieron las nuevas bases de organización y lineamientos que ahora rigen nuestro trabajo y la nueva identidad organizacional que nos identifica como TECHO.

-Desde el punto de vista de recursos y de la organización, ¿qué implicó esta expansión?

-Este proceso de expansión requirió, entre otras cosas, de cinco aspectos muy relevantes. Primero, un equipo comprometido, que además de ser capaz de llevar a cabo la tarea de iniciar TECHO desde cero y con recursos limitados en cada uno de los países, estuviese permeado e interiorizado del espíritu social que forma el ADN de la organización y alrededor del cual se agrupan los distintos actores que forman parte del TECHO y que se puede resumir como la confianza en que es posible construir un mundo diferente desde una perspectiva de justicia social.

Segundo, una identidad institucional sólida y compartida, que por un lado pasa por ese compromiso interiorizado por parte de los miembros del equipo y por otro, del desarrollo de iniciativas, procesos, herramientas y estructuras que dieran soporte, potencien y aprovechen las sinergias entre los distintos equipos que trabajan en la región.

Tercero, la capacidad de entender el contexto, identificando aquellos fenómenos sociales que nos conforman como región y frente a los cuales se desarrollan procesos de trabajo homogéneos y reconociendo que la diversidad de cada uno de los contextos requiere de adaptar nuestro modo de proceder. Haciendo que tanto la unidad como la diversidad sean pilares de nuestra concepción del TECHO, donde nos reconocemos como instituciones nacionales, a la vez que reivindicamos nuestra identidad latinoamericana.

Cuarto, el trabajo en conjunto a las comunidades, que es lo que en última instancia permite el desarrollo de TECHO en cada país. En cada caso, es necesario establecer fuertes lazos entre la organización y cada comunidad, que nos permitan establecer planes de trabajo en conjunto y proyectarnos en el tiempo.

Quinto, la generación de redes de aliados que se identificaran con nuestra misión y forma de trabajo, dispuestos a involucrarse con la realidad de quienes viven en comunidades de asentamientos y que juntos asumiéramos los desafíos que plantea la construcción de un mundo sin pobreza.

-¿Cómo ha sido abrir TECHO en otros lados? ¿Cuáles han sido los países donde TECHO ha presentado un mejor desempeño y los que presentan mayores dificultades?

-Todos los procesos de apertura de TECHO han sido desafiantes. En general, se comparten las dificultades iniciales de la limitación de recursos, la necesidad de establecer redes de trabajo y principalmente la conformación de un equipo. Podría decir que las mayores dificultades para el desarrollo de nuestro trabajo se experimentan de manera más pronunciada en aquellos países con un contexto económico complejo, que nos desafía a sostener y potenciar nuestro trabajo junto a las comunidades.

Entre esos países habría que destacar el caso de Haití, que dentro de un contexto muy particular hemos logrado constituirnos como una organización nacional que logra involucrar a cientos de voluntarios de diversas universidades del país que trabajan junto a asentamientos de las periferias de Puerto Príncipe. Asimismo, encabezamos esfuerzos por la organización de una red de voluntariado nacional junto a otras organizaciones y hemos desarrollado proyectos junto a instituciones públicas habitacionales y de fortalecimiento comunitario. Todo esto a la vez que prácticamente la totalidad del financiamiento de nuestro trabajo debe venir de esfuerzos realizados internacionalmente.

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-¿Cuáles son los principales desafíos de posicionarse en otros países de América Latina?

-El principal desafío parte por desarrollar una lectura adecuada de la coyuntura económica, política, social y la forma en que esta afecta positiva y negativamente a la reproducción de la pobreza en los asentamientos humanos y el resto de la sociedad. Y a partir de allí construir participativamente una propuesta atractiva y potente, que permita articular a distintos sectores de la sociedad a través de reivindicaciones sociales y acciones concretas; que aporten al desarrollo de una conciencia social general sobre las necesidades de cambiar nuestra realidad. A escala internacional, el desafío es lograr que todas estas acciones estén vinculadas y respondan a un fin mayor, basado en el reconocimiento de los procesos comunes que experimenta la región latinoamericana.

-¿Cuáles son las principales carencias en la región y los casos puntuales más preocupantes?

-Consideramos que los asentamientos precarios en situación de pobreza son una manifestación extrema de exclusión social producto de las dinámicas de desigualdad y segregación urbana que han experimentado las ciudades latinoamericanas y que afectan directamente a más de 113 millones de personas. A partir de allí reivindicamos la necesidad de transformar nuestras sociedades de privilegios en sociedades de derechos; tomando como base las propuestas de las comunidades contenidas en el pronunciamiento elaborado por líderes comunitarios de toda la región en Ciudad de México en el marco del II Encuentro Latinoamericano de Líderes, reconocemos la importancia de avanzar en los procesos de organización democrática, la participación ciudadana, la distribución y disfrute equitativo de los recursos urbanos y la producción social de la ciudad y su entorno, con base en la búsqueda del bien común y que permitan garantizar el Derecho a la Ciudad en nuestra región.

Estamos frente al inicio de una coyuntura que será determinante para el futuro de las ciudades en el mundo en general y América Latina en particular. Este octubre inicia el año previo a Habitat III, cumbre mundial para la definición de la agenda urbana mundial que tendrá lugar en Quito en 2016. Es fundamental que desde las organizaciones de la sociedad civil podamos contribuir a este proceso siendo facilitadores y canalizadores de la ciudadanía en general.

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-¿Cómo se contrapone la experiencia de TECHO en Londres con la experiencia de América Latina?

-La gestión de TECHO en Inglaterra se compone principalmente del desarrollo de iniciativas de financiamiento para nuestro trabajo en América Latina y de la generación de redes para la incidencia a nivel internacional. A partir de eso, se generan desafíos particulares como el desarrollo de iniciativas que busquen interpelar y concienciar sobre la realidad de los asentamientos en una región lejana y hacer un llamado efectivo a la acción sobre este tema. Entre otros, para enfrentar este desafío hemos buscado siempre acercar a actores de Europa a la realidad latinoamericana a través del trabajo directo junto a nuestros equipos en los países. Esto ha permitido desarrollar una identidad institucional latinoamericana que ha trascendido la región. Al día de hoy contamos con equipos no solamente en Inglaterra, donde está nuestra base de operaciones en Europa, sino también voluntarios que se organizan en en Alemania, España, Francia, Bélgica y Suiza, entre otros.

-¿Hay planes de seguir expandiéndose?

-TECHO tiene una vocación internacionalista desde sus inicios, por lo que no descartamos la posibilidad de llevar nuestra experiencia a otras regiones del sur global, donde podría encontrar adaptaciones para aportar socialmente. Sin embargo, actualmente estamos enfocados en expandirnos y profundizar nuestro trabajo en América Latina. Reconocemos la importancia de estar presentes en todo el territorio diverso de nuestra región y es por eso que desde hace algún tiempo venimos expandiéndonos desde las ciudades capitales hacia otras ciudades de los países de la región. Contamos con más de 60 oficinas en América Latina y seguimos avanzando en ese proceso que es especialmente importante en aquellos países con mayores niveles de urbanización y desarrollo de ciudades intermedias, principalmente en Brasil, Argentina, México, Colombia y Perú.