Tras la compra en un euro del Banco Popular por parte del Banco Santander este miércoles, comienzan a levantarse las primeras señales de malestar del mercado, especialmente de los accionistas, bonistas, inversores y consumidores del que era la sexta entidad bancaria del mercado español.

Banco Santander comienza a estar en la mira de una serie de estos estamentos, los que ya han tomado contacto con diveras oficinas de abogados para estudiar el tema, especialmente después de la ampliación de capital en 2016 que tuvo Banco Popular por 2.500 millones de euros. Entre quienes podrían demandar a Santander figura el empresario chileno Andrónico Luksic, quien era propietario del 3% del Popular y que recién terminó de adquirir en mayo último en una operación que rondó los US$100 millones.

De acuerdo a La Tercera, el equipo a cargo de las inversiones de Luksic en Europa analiza opciones legales frente a la situación, para lo que ya habría tomado contacto con estudios jurídicos en España. hay que señalar que este miércoles, tras la adquisición de Popular por parte de Santander, Luksic sotuvo vía Twitter que analizaba instancias de apelación.

Según señaló Jordi Ruiz de Villa, socio de litigación bancaria de Jausas, un estudio de abogados de Barcelona, al diario Expansión, ahora se abren diferentes frentes legales, aunque la situación no está exenta de incertidumbre, ya que se trata de una operación que tomó por sorpresa al mercado y de la que no existe precedente en España.

En un proceso "competitivo" que duró unas horas e instrumentado por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), Santander presentó la "única (oferta) que cumplía los requisitos de admisión": un euro a cambio de absorber Popular y asumir su saneamiento.

La oferta fue aceptada después de que el FROB recibiese una valoración independiente, realizada por el asesor financiero español Arcano, en la que se estimaban pérdidas de 2.000 millones de euros en un escenario central y de 8.000 millones de euros en uno estresado.

Para lidiar con este negro escenario y con una cartera de activos inmobiliarios y créditos problemáticos de 36.800 millones de euros, Santander realizará una ampliación de capital (coordinada por UBS y Citi) por valor de 7.000 millones de euros que no modificará sus ratios de solvencia.

De manera inmediata, provisionará 7.900 millones de euros para aumentar la cobertura de unos activos dudosos a los que será más sencillo sacar rentabilidad tras su saneamiento y en un contexto de precios al alza y aumento de compras en el mercado inmobiliario.

* Con información de Expansión, La Tercera y Reuters.