Venice, EE.UU. El crudo pesado proveniente del derrame en el Golfo de México amenazaba el jueves las marismas de Luisiana, luego de tocar la costa por primera vez desde que una plataforma operada por BP estalló hace un mes, provocando un desastre ecológico.

Llamándolo "el día que todos habíamos temido", el gobernador de Luisiana, Bobby Jindal, dijo el miércoles que el petróleo pesado -no sólo bolas de alquitrán o un brillo- había ingresado a los delicados pantanos del estado. "Ya está aquí, pero sabemos que viene más en camino", declaró.

Las marismas son incubadoras de camarones, ostras, cangrejos y peces que hacen de Luisiana el productor líder de mariscos en Estados Unidos continental. Una gran zona de veda de pesca fue impuesta en las aguas del Golfo afectadas por el derrame.

El gigante energético británico BP Plc corría para detener el petróleo que fluye desde el pozo submarino, que comenzó después de una explosión del 20 de abril en la plataforma Deepwater Horizon que dejó 11 trabajadores muertos.

La compañía dice que ahora está capturando cerca de 3.000 barriles por día de crudo (477.000 litros), de lo que estima es una fuga de 5.000 barriles diarios.

BP sostuvo que podría comenzar a inyectar barro en el pozo a primera hora del domingo para sellar permanentemente la filtración.

Sumando otro nombre al grupo de compañías relacionadas con la plataforma hundida, Schlumberger Ltd dijo que tenía personal en la plataforma Deepwater Horizon horas antes de la explosión.

La mayor compañía mundial de servicios a pozos petroleros no había revelado anteriormente sus labores en Horizon.

Aumentan consecuencias. El descubrimiento de petróleo pesado en las marismas del extremo sur de la Península de Luisiana mostró que las autoridades no tienen la capacidad de rastrear efectivamente el petróleo que avanza bajo la superficie del mar, dijo el biólogo marino Rick Steiner.

También puso en duda los esfuerzos por contener la mancha, que se concentran en la superficie del mar del Golfo de México, dijo Steiner.

"Estoy muy seguro de que gran parte del petróleo que ha salido aún no llega a la superficie y que el gobierno no puede seguir las columnas submarinas", dijo Steiner, un profesor jubilado de la Universidad de Alaska, quien acaba de pasar una semana en la costa del Golfo de México.

En tanto, el principal meteorólogo del gobierno de Estados Unidos dijo que una pequeña porción de un brillo de la gigantesca mancha había ingresado en una poderosa corriente marina que podría llevar al crudo hasta los Cayos de Florida, Cuba y la Costa Este de Estados Unidos.

Grupos de defensa del medioambiente acusaron a BP de retener información sobre el real tamaño e impacto del creciente derrame, y exhortaron al presidente estadounidense, Barack Obama, a ordenar un rol del gobierno federal más directo en la respuesta al derrame.

Obama planea crear una comisión para investigar la causa del derrame, evaluar las prácticas de la industria y un estudio sobre supervisión gubernamental.

Las consecuencias en Washington aumentaron. El Departamento del Interior de Estados Unidos dijo el miércoles que su asediado Servicio de Administración de Minerales será separado en tres divisiones, como parte de un esfuerzo por reestructurar la forma en que el departamento maneja la producción energética.

Demócratas de alto rango del Senado de Estados Unidos instaron a Obama a que ordenara de inmediato inspecciones mejoradas a todas las plataformas petroleras y producciones de plataforma.

"Hasta que podamos garantizar la seguridad de nuestras plataformas, nuestro país, las costas de nuestra nación estarán amenazadas por la posibilidad de más catástrofes de naturaleza humana", dijo la carta.