Bogotá. Una superficie similar a la que formarían 20 piscinas olímpicas, 27.000 metros cuadrados, es la que ocuparán cerca de 10.000 paneles solares en el aeropuerto El Dorado de Bogotá.

La tarea de este ejército celdas será recoger la energía emitida por el sol para aportar al consumo que diariamente demanda una de las terminales de transporte aéreo más importantes de la región.

Gracias a esta estrategia el aeropuerto recibirá, de manera limpia, el 12% de su consumo de energía, unos 3.800.000 kilovatios al año, misma cantidad que podrían demandar 1.500 hogares.

Detrás de este proyecto trabajan Celsia, empresa de energía, y Odinsa, compañía de infraestructura y construcción. Con esta inversión se calcula que dejarán de emitirse 1.375 toneladas de CO2, cantidad que requiere el esfuerzo de 76.000 árboles maduros para reemplazar el agente contaminante por oxígeno.

Con este proyecto se espera consolidar a El Dorado como el aeropuerto con la mayor instalación fotovoltaica de América Latina, entrando al listado de los ocho de la región que cuentan con energía solar.

Otro de los beneficios, anunciados por Celsia al comunicar esta noticia, es que la temperatura del aeropuerto se reducirá ya que estos paneles estarán ubicados en el techo de su infraestructura y, eventualmente cuando requieran ser reemplazados, la huella de carbono que generarán será mínima ya que están fabricados con materiales reciclables.

“Estamos muy emocionados de poder llevar energía solar y una serie de beneficios adicionales en eficiencia energética al principal aeropuerto del país. Ha sido un proyecto con grandes retos desde el inicio, especialmente por los temas de seguridad aeronáutica, por lo que es un proceso técnicamente muy avanzado”, dijo Ricardo Sierra, líder de Celsia.  

Con este proyecto se espera consolidar a El Dorado como el aeropuerto con la mayor instalación fotovoltaica de América Latina, entrando al listado de los ocho de la región que cuentan con energía solar.

“Esta instalación es el proyecto fotovoltaico más emblemático en aeropuertos de América Latina, y es además el reflejo de una visión conjunta de la sostenibilidad que inicia en el aeropuerto El Dorado y trascenderá a los demás proyectos en los que trabajamos. Es satisfactorio poder dimensionar los alcances de esta alianza y el positivo impacto ambiental que promueve. En unos meses El Dorado estará en la capacidad de generar un estimado del 12% del consumo energético de la terminal aérea”, afirmó Mauricio Ossa, presidente de Odinsa.  

Se espera que el inicio del proyecto entre en operación durante el primer trimestre de 2019.