Lima. Los trabajadores de Doe Run Perú no pudieron reiniciar este martes sus labores en la mayor metalúrgica del país, que sigue con sus puertas cerradas tras no dar al Gobierno garantías de que culminaría un vital plan ambiental y honraría su abultada deuda.

Doe Run Perú, una unidad del estadounidense Renco Group que paralizó su operación en la fundición en junio de 2009, podría ahora enfrentar un proceso de cierre definitivo.

"Hemos acudido al complejo de forma pacífica", dijo a Reuters el dirigente sindical de la firma Royberto Guzmán.

"Vamos a tener una reunión en la tarde (del martes) con los representantes del Ministerio de Trabajo para ver el tema de la reanudación de nuestro trabajo", agregó.

Una posible clausura de Doe Run Perú, que alguna vez fue la sexta exportadora de metales del país, podría generar malestar en un sector crucial para la economía local y dejaría en el aire la concreción del plan para limpiar uno de los pueblos más contaminados del mundo.

La prolongada crisis de Doe Run ha preocupado al Gobierno del presidente Alan García, porque el despido de 3.500 trabajadores directos y otros 16.000 indirectos de la firma generaría un problema social.

La compañía confirmó la noche de este lunes en un comunicado que no iba a reanudar sus operaciones el 27 de julio, como se había fijado, debido a que "está en el proceso de formalizar los compromisos" con sus acreedores.

Doe Run Perú, que opera la refinería de La Oroya, debe US$110 millones a sus proveedores mineros y tiene inversiones pendientes con el Estado por US$150 millones para la culminación del plan de reparación ecológica, llamado PAMA.

La empresa debía entregar el jueves 22 de julio al Gobierno los contratos de fideicomisos y un avance de sus acuerdos con los acreedores. Además debía reiniciar operaciones en o antes del 27 de julio de este año.

Perú, un gran proveedor mundial de metales, es el primer productor de plata, el segundo de cobre y el sexto de oro.