La Habana. La silueta de las cuatro gigantescas grúas de pórtico se recorta en el cielo azul y anuncia la llegada a lo que será la Zona Especial de Desarrollo de Mariel (ZEDM), un puerto que con un millonario crédito brasileño se reconfigura a unos 45 kilómetros al oeste de La Habana.

Hay un sol que calienta la extensa explanada de casi 30 hectáreas que constituye el "patio", como llaman los trabajadores a la Terminal de Contenedores aledaña al nuevo muelle de 700 metros.

El presidente cubano Raúl Castro y su colega brasileña Dilma Rousseff inauguraron el muelle como parte de las actividades de la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

En el lugar ya hay algunos contenedores, la mayoría descargados del barco K-Breezze, el primer buque que atracó en Mariel y que trajo pollo congelado desde Estados Unidos, cargado en cajas guardadas en 500 contenedores.

El buque viajó a Cuba bajo una licencia especial del gobierno de Estados Unidos, que en virtud de un férreo bloqueo contra la isla, prohibe el comercio con Cuba y la entrada a puertos norteamericanos, durante seis meses, de buques que hayan tocado las costas cubanas.

"Fue una operación perfecta", declaró el argentino Marcelo Patat, director de Operaciones de la Terminal, al explicar que el buque se descargó en poco más de tres horas con las grúas chinas de última generación, que tienen casi 100 metros de altura.

El sol hace relucir las grúas pintadas de verde y amarillo, el "verdemarelho" típico de los brasileños, pero también, de manera alterna, cada una tiene en lo alto una bandera de Brasil y Cuba.

Además de esas cuatro formidables grúas, que con un sólo movimiento son capaces de descargar un contenedor de 40 pies o dos de 20, en el patio hay 12 grúas más pequeñas para organizar el almacenaje, una tarea compleja porque se estima que en un año se trasegarán unos 822.000 envases de ese tipo.

Los contenedores se colocan en columnas de cinco, cuando están llenos, y de hasta siete, cuando no tienen carga, y se necesita saber bien dónde está cada uno y qué contiene, para eso se utiliza un sistema informático, llamado Situs, creado en China.

Dicho sistema digital controla mediante chips todo lo que sucede en la terminal, incluido el movimiento de los camiones y hasta la información personal de los choferes de esos vehículos.

La sala de control está ubicada casi a la entrada del muelle, en el llamado "Edificio socio-administrativo", donde en una gigantesca pantalla conectada a varias computadoras, se tiene información en tiempo real de todas las operaciones.

"Lo más importante es que todo el equipamiento de la instalación es de última generación y con eso se prevé atender a los mayores buques del mundo", aseguró Patat, quien pertenece a la compañía PSA International de Singapur, que opera el nuevo puerto de Mariel, como hace en otros 15 países.

Además del extenso patio, donde hay tomas para mantener estable la temperatura en 1.140 contenedores refrigerados, la nueva obra tiene planta de tratamiento de desechos sólidos y líquidos de los buques, muelles de abastecimiento de agua y petróleo, una subestación eléctrica y un área de inspección radiológica de contenedores.

"La terminal está plenamente operativa. La semana que viene recibiremos otro buque de la línea Crowler y a partir de la próxima estará operando también la naviera Hamburg Sud", anunció Patat para explicar cómo poco a poco el puerto de La Habana transfiere sus responsabilidades comerciales a Mariel.

El principal problema de la rada habanera es la poca profundidad de sus aguas, algo que Mariel, con sus casi 20 metros de calado, supera con holgura, lo cual permitirá recibir a los gigantescos barcos Postpamanax capaces de cargar unos 12.500 contenedores que podrán atravesar el Canal de Panamá tras concluir su ampliación en 2015. En una segunda etapa de las obras, para la cual la presidenta brasileña ya anunció un crédito de US$290 millones, el muelle se extenderá hasta los 2.400 metros y el patio de contenedores tendrá 128 hectáreas.

El próximo 1 de julio deberá quedar completa la línea ferroviaria que unirá a Mariel con todas las provincias del país, lo cual sin duda hará más eficientes las operaciones al reducir los gastos de transportación que ahora sólo se pueden hacer por vía automotor. Pero tal vez lo más importante es el hecho de que alrededor del puerto se constituirá la ZEDM, un área de 465 kilómetros cuadrados que irá desde las localidades de Baracoa a Cabañas, con facilidades para la necesaria inversión extranjera y en la que la economía cubana.