Buenos Aires. La provincia de Mendoza en el centro-occidente de Argentina, conocida por su clima soleado y por la majestuosa cordillera de los Andes al alcance de la mano, es también el distrito del vino por excelencia en América Latina.

El país sudamericano es el quinto productor mundial de la bebida a base de uva y la región mendocina asume con gusto esa responsabilidad: ser la principal región del país en su elaboración con el 70%.

Mendoza se ubica al pie de los Andes y tiene un clima seco y templado, cuya temperatura media anual es de 18 grados Celsius, la media estival de 24 y la media invernal de 7 grados.

Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura, Argentina exportó en mayo pasado 208.682 hectolitros (1 hectolitro es igual a 100 litros) de vino, elaborados en 884 bodegas.

Mendoza, no obstante, cuenta con más de 1.200 establecimientos, muchos de los cuales no exportan, por lo que la producción se destina al mercado nacional, cuyo consumo interno llegó a 839.897 hectolitros en mayo pasado.

Trapiche, otra exponente del diseño de bodegas, fue distinguida en noviembre pasado con el premio "Lo mejor de la arquitectura y el paisaje" (BAL, siglas en inglés) en el concurso mundial "Lo mejor del vino" de las grandes capitales del producto.

Las bodegas vinícolas argentinas no sólo son reconocidas a nivel mundial por la calidad del producto que elaboran, sino también por su diseño.

Es el caso de la bodega O Fournier del español José Manuel Ortega Gil-Fournier localizada en el Valle de Uco en Mendoza.

El sitio fue declarado por el portal Desing Crave como una de las diez maravillas del mundo del vino en cuanto a su diseño.

Ha sido también motivo de distinciones por parte de la Red Edificar y de La Red Global de las Capitales del Vino.

"Siempre nos eligen entre las cuatro o cinco mejores bodegas de arquitectura del mundo, y gran parte de ese éxito arquitectónico tiene que ver con nuestra cava subterránea a 14 metros de profundidad", explicó a Xinhua Ortega Gil-Fournier.

Dijo que el sitio cuenta con más de 2.600 metros cuadrados, con la particularidad de que no tiene columnas de soporte.

El empresario vinícola destacó que la cava "es totalmente diáfana, lo que permite un trabajo más funcional y más fácil para nuestros empleados".

Expresó que también es una "expresión arquitectónica imponente, un lugar de culto para lo más preciado que tenemos en la bodega, que son nuestros vinos".

La arquitectura de la bodega se distingue por su diseño de vanguardia, con lo cual se busca resaltar los vinos del nuevo mundo y del siglo XXI mediante tecnología de avanzada y vasijas subterráneas de acero, roble y cemento con una capacidad de 6.500 a 25.000 litros.

Trapiche, otra exponente del diseño de bodegas, fue distinguida en noviembre pasado con el premio "Lo mejor de la arquitectura y el paisaje" (BAL, siglas en inglés) en el concurso mundial "Lo mejor del vino" de las grandes capitales del producto.

El reconocimiento lo obtuvo por su edificio de principios del siglo pasado, donde conviven vinos de alta gama y visitantes de todo el mundo.

El vino emblemático de Argentina es a base de la variedad o casta de uva Malbec, pero en el caso de Mendoza produce también otras cepas como Bonarda, Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah, dentro de los tintos.

En el caso de los vinos blancos produce de variedades de uvas como Chardonnay, Riesling, Sauvignon Blanc y Torrontés.

Se trata de una cepa insigne de Argentina que llegó al país sudamericano en 1852 proveniente del suroeste de Francia traída por el ingeniero agrónomo Michel Pouget.

Este tipo de uva se constituyó en la única sobreviviente a nivel global, luego de que una plaga arrasó con la cepa en la nación europea de origen en 1863.

Argentina es el primer productor de Malbec del mundo, por arriba de Francia, Italia, España, Sudáfrica, Nueva Zelanda y Estados Unidos.

La cepa le otorga a estos vinos un carácter opulento y vigoroso, con tonalidades intensas y oscuras, rojas como una cereza, y expresiones florales y especiadas según la zona.

Todas las variedades de Malbec, no obstante, se destacan por sus taninos dulces, sedosos y envolventes.

El enólogo de la bodega Trivento, Germán Di Césare, resaltó para esta agencia informativa que cada uno de sus pares "va poniendo una marca distintiva, siempre siguiendo una línea".

Dijo que esta labor proviene "de mucho tiempo en el mercado, estudio del gusto del consumidor, y en base a eso trabajamos".

A tono con el desarrollo de la industria vinícola, el maridaje (combinación) con la gastronomía también ha cobrado fuerza en esta región de Argentina.

Buena parte de ello obedece a que los viticultores mendocinos decidieron apostar a los restaurantes de lujo para atraer turistas.

Es el caso del llamado "Restaurante urbano" en la Bodega O Fournier, cuya gastronomía es exclusiva y sus degustaciones son de ensueño al estar rodeados de montañas.

Quien visite el lugar puede dialogar con un sommelier (conocedor de vinos) que explica las combinaciones entre vino y platos.

Puede también tomar un curso con la jefa de cocina que ofrece platillos con ingredientes de fácil acceso. Buen provecho. Disfruten de la comida y por supuesto del buen vino.