Las aerolíneas privadas están ajustando sus estructuras a la nueva realidad del mercado aéreo ecuatoriano. Durante este primer trimestre, cerca de 200 personas han dejado de laborar en el sector tras la reducción de frecuencias locales y la eliminación de rutas.

Esos ajustes han surgido en un período en el que las aerolíneas deben afrontar mayores costos de operación tras la eliminación del subsidio del combustible y adaptarse a nuevas disposiciones del gobierno.

En lo que va del año, Lan, Saéreo y Aerogal están entre las empresas que han reacomodado sus operaciones, enfocando sus planes a rutas y frecuencias que respondan a su estructura de costos; eso ha dejado como resultado que varios destinos cuenten con menos vuelos.

El presidente de la Asociación de Aerolíneas Nacionales, Guillermo Bernal, señaló que al reducirse las frecuencias las aerolíneas están buscando un mejor nivel de ocupación considerando que el costo de combustible ahora es mayor.

“Este es un factor importante para que una línea tenga que reestructurarse”, manifestó Bernal, quien anticipó que esa disminución de frecuencias podría involucrar el retiro de aviones.

Una de las primeras empresas que aplicó este año una reducción de frecuencias fue LAN, en las rutas Quito-Guayaquil y Quito-Cuenca. Esa decisión estuvo acompañada con la salida de 60 colaboradores.

En su momento, LAN indicó que esteba “buscando ser más eficiente” y por “un tema de reestructuración de costos”.

La semana pasada, Aerogal, que pertenece al grupo Avianca-Taca, recurrió a medidas similares al comenzar a reducir frecuencias locales, a excepción de Galápagos, ello como parte de un “proceso de reestructuración” que partió de una evaluación que detectó una sobreoferta.

Aunque la compañía no ha ligado directamente esa medida a los nuevos costos que implica el retiro del combustible, la directora de Asuntos Corporativos, Claudia Arenas, indicó que en la decisión hay una serie de factores.

“En el caso nuestro podemos ver una combinación de factores que parten de una empresa sobredimensionada en su oferta”, afirmó Arenas, quien anunció las medidas que además involucraron el recorte de 120 puestos y la eliminación de la ruta a Nueva York.

Otra compañía que adoptó recortes con respecto a sus operaciones y personal fue Saéreo, que suspendió provisionalmente los vuelos hacia Latacunga y Loja. La aerolínea adujo dos razones: el aumento de más de 300% del valor del combustible y la incursión de Tame (con tarifas menores) en esas rutas con aviones ATR 42-500 que llegaron con recursos públicos.

A fines de enero, el presidente Rafael Correa pidió a Tame bajar las tarifas al recordar que las aeronaves se las dio el gobierno.

“Tienen que bajar los pasajes y si Tame va a hacer lo que le da la gana, yo les quito los tres aviones”, manifestó.

El gerente de Saéreo, William Birkett, explicó que cuando se coloca un avión nuevo, que no representa gastos por su adquisición a una empresa, es factible que se manejen tarifas menores. Y frente a ello es complejo competir. “Estábamos perdiendo plata”, aseguró.

Para Jorge Cabezas, quien dirigió aerolíneas nacionales, el retiro del subsidio de combustible y la decisión del gobierno de apoyar a una aerolínea sí tienen implicaciones para otras que no cuentan con ayuda estatal.

“No hay cómo competir en estas circunstancias, no va a haber otra aerolínea que tenga aviones regalados”, afirmó.

En 60% se estima que es el nivel de ocupación de las aerolíneas.