Ciudad de México. En telecomunicaciones móviles, México es un mercado eminentemente de prepago y los retos de las telefónicas para migrar a los consumidores de este país hacia esquemas de contrato tarifario que les traiga mayores beneficios a ambas partes son tan distintos como aquellos que tienen que ver con el poder adquisitivo, la cobertura de redes e inclusive por el desconocimiento de los mismos usuarios sobre ofertas más accesibles o de mayor capacidad de servicios.

En aproximadamente una década, México ha pasado de tener un mercado con el 90% de sus usuarios en prepago, en 2007, al 82,1% del mismo al tercer trimestre del 2017; pues el segmento del pospago alcanza apenas una cuota del 17,9%, teniendo como referencia a los 111,61 millones de usuarios de telefonía celular que los tres principales operadores reportaron en sus informes financieros para ese periodo.

AT&T es el líder en el mercado mexicano del pospago. Este segmento, respecto a su propia base de clientes, le representa a la empresa el 38,5% de sus usuarios atendidos; una cuota de alto valor que permite a AT&T ser el segundo jugador del mercado móvil por volumen de ingresos, aun siendo un operador con menor cantidad de clientes totales en comparación con Movistar.

Pero AT&T también enfrenta complicaciones en el rubro del pospago al ver ese segmento disminuir mientras intenta ampliar su presencia en el país, adhiriendo desde 2015 a su cartera más clientes de prepago que de contrato; es de esta manera que la participación de este segmento en sus cuentas internas se ha reducido del 49,3% en diciembre de ese año, al 38,5% al tercer trimestre de 2017.

AT&T empezó a informar sobre sus cuotas de usuarios e ingresos con detalle a partir del último trimestre del 2015, tras la consolidación de Iusacell-Unefon y Nextel bajo su propia marca.

Movistar y Telcel, aunque han crecido en el segmento, tampoco han tenido sencilla la migración hacia el pospago. La filial de Telefónica tiene a la fecha 2,13 millones de usuarios con contrato, apenas el 8,6% de sus usuarios totales, mientras que la marca insignia de América Móvil atiende en pospago a 12,56 millones de consumidores, 17,05% de los 73,31 millones de clientes que tenía en el penúltimo trimestre del 2017.

Las cifras significan, por un lado, que la situación financiera y planes de negocio de cada operador en particular estaría llevándolos a enfocarse más a uno y que a otro segmento de consumidores.

Según el Instituto Federal de Telecomunicaciones en su “Tercera Encuesta 2017” , los servicios ofrecidos por AT&T consiguieron una calificación general de 74,2 puntos; Telcel consiguió una marca de 72,9 puntos y Movistar, 72,4 unidades.

Pero por el otro, que cuestiones como el estado de la economía en que la palabra inflación no deja de sonar y la consiguiente pérdida de poder adquisitivo también hace eco, más problemas en la ampliación de la cobertura o en la evolución de ésta hacia nuevas redes y sumado a los precios de los dispositivos, vuelve más complicado el propósito de los operadores por tener más conectados y comunicados a los mexicanos vía los servicios móviles.

Este panorama abre la discusión acerca de qué tan factible será el replanteamiento de las estrategias de los operadores con los planes de servicio ante la explosión del consumo del Internet móvil y cómo aprovechar esa oportunidad de negocio.

“México es un mercado de prepago, como toda América Latina; pero ello no quiere decir que existan escasas posibilidades para crecer el pospago”, explica Juan Gnius, analista en la consultora Telracom; “oportunidades comerciales las hay; regulatoriamente hablando -para Telcel- no advierto problemas.

Quizá, para empezar, todos podrían intentar con una estrategia de planes mixtos, es sólo posibilidad: contratas un plan y si agotas tus megas o minutos, puedes recargar en prepago otros; eso ya ocurre en otros mercados”.

Años atrás los operadores Movistar y Telcel han lanzado planes para retener al cliente de alto consumo o para arrebatarlo a la competencia. Y AT&T recientemente siguió esos pasos con una estrategia que permite a sus usuarios compartir sus datos móviles con terceros.

Estas mismas acciones también repercuten en la percepción que los consumidores tienen de su proveedor de servicios, al menos ha repercutido en mejor sentido para AT&T.

Según el Instituto Federal de Telecomunicaciones en su “Tercera Encuesta 2017: Usuarios de Servicios de Telecomunicaciones” , los servicios ofrecidos por AT&T consiguieron una calificación general de 74,2 puntos de una base de 100 en un índice de satisfacción general; Telcel consiguió una marca de 72,9 puntos y Movistar, una calificación de 72,4 unidades.

“Esto es una industria competida. Y con los números del ARPU -promedio de consumo por usuarios por mes- o el pospago podemos darnos una idea de cómo está parado cada operador y cómo está simpatizando con el usuario”, comenta Juan Gnius, de Telracom.