El auge de las importaciones, la burocracia engorrosa y la deficiente infraestructura en los principales puertos de Venezuela retrasaron este año el desembarco de las mercancías navideñas.

Hace dos semanas, las autoridades lanzaron un paquete de medidas para agilizar las operaciones, tras reconocer que urgía despachar este tipo de mercancías y admitir que la infraestructura en los puertos es de las décadas de 1970 y 1980, por lo que no pueden recibir embarcaciones de gran capacidad.

Las dificultades en los principales puertos venezolanos, que son gestionados por la estatal Bolipuertos (Puerto Cabello en el noroeste del país o La Guaira en las afueras de Caracas), complicó la venta de regalos e incluso de pinos importados, tradicionales en la celebración de Navidad.

Luis Rodríguez, gerente de Juguetelandia, dijo que falta “recibir el 25% de mercadería para poder cumplir la meta de ventas hasta el 24 de diciembre”.

Rodríguez señaló que incluso muchos juguetes de moda, como la Ballena Splash, “sólo llegarán a las ciudades más pobladas porque no habrá tiempo para distribuirlos” a otras zonas periféricas antes de Navidad.

La ministra de Transporte Acuático y Aéreo recordó que el Gobierno hizo millonarias inversiones para modernizar La Guaira, cuyas obras concluirán en el 2014, y Puerto Cabello. Estas obras han reducido el 30% de la capacidad operativa de La Guaira. Venezuela importa la mayoría de productos que consume. Según la firma Ecoanalítica, casi un 70% de los alimentos son importados.