Ciudad de México. Sólo el 30% de los proyectos de carreteras y obras viales en general son administrador por el gobierno mexicano que ha depositado su confianza mediante concesiones privadas en el 70% restante.

Según indicó al diario El Universal, el secretario de Comunicaciones, Gerardo Ruiz Esparza, "prácticamente estamos en un 70/30, es decir 70 recurso privado aportado a obras que son del Estado y 30% de recurso estatal a nivel de todo el sexenio”.

Consultado sobre los inconvenientes que implica esta distribución considerando que las obras privadas implican un pago para los usuarios, el personero dijo que "son nada más 25 pesos que se pagan en el viaducto, con tres litros de gasolina se —reponen— pagan", aludiendo que estas vías aunque obligan a un pago son más expeditas y rápidas.

En ese sentido, dijo que aquellos conductores que optan por circular en una vía de paga disfrutan la falta de congestión y reducen el tiempo de sus traslados.

En el Edomex son 13 las carreteras (dos están en construcción) en que se tiene que pagar peaje para poder circular por las mismas: Toluca-Atlacomulco, La Venta-Chamapa, Tenango-Ixtapan, Peñón-Texcoco, Circuito Exterior Mexiquense (en dos de tres etapas), Libramiento nororiente de Toluca, Río de los Remedios-autopista urbana Ecatepec, Lerma-Tres Marías (en construcción), Toluca-Zitácuaro, Toluca-Naucalpan (en construcción), Viaducto Bicentenario (segundo piso de Periférico-Norte), Atlacomulco-Palmillas.

Las concesiones de carreteras son entregadas a la iniciativa privada que edifica y administra y por ende cobra tramos carreteros por 25 a 30 años. Tras ello la administración queda en manos públicas.

“Lo he dicho y lo voy a volver a decir: en el Distrito Federal hay obras que —supuestamente— son gratuitas como el segundo piso. Eso no es así porque con los impuestos de todos los mexicanos estamos pagando esas obras”, subrayó.

Acotó que aunque hasta el momento las obras del Distrito Federal son de acceso libre, se pagaron con los impuestos de ciudadanos mexiquenses, yucatecos y bajacalifornianos que “ni conocen el segundo piso”, dijo.