Con una anticipación de seis meses y de un año, respectivamente, el Ejecutivo mexicano publicó el decreto de creación del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) y del Centro Nacional de Control de Gas Natural (Cenagas) y nombró como titulares de dichos órganos a Eduardo Meraz Ateca y David Madero Suárez.

Ambos organismos desconcentrados de la Secretaría de Energía (Sener) se constituyen como administradores técnicos del flujo de gas y electricidad entre todos los participantes -privados y públicos- de los nuevos mercados creados a partir de la reforma energética.

En el caso del Cenagas, a partir del decreto de creación publicado en el Diario Oficial de la Federación, Petróleos Mexicanos (Pemex) está obligado por ley a entregar de manera inmediata el control de su infraestructura de transporte, que consta de un promedio diario de 4.900 millones de pies cúbicos de gas natural, para la que contaba, hasta finales del año pasado, con 838 clientes en total mediante 9.037 kilómetros de ductos.

Respecto al administrador eléctrico, la ley definió que a más tardar en febrero del 2015 debía estar lista su nueva conformación, ya que el órgano existe bajo la administración de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) desde la creación de la empresa estatal. Con el adelanto de su creación, el Ejecutivo quita la facultad de la supervisión técnica de la red a la nueva empresa productiva y regula el despacho de energía de los generadores hacia los canales de distribución, conectando cargas según la demanda, con criterios de estabilidad del sistema para el sistema público y de rentabilidad para el mercado mayorista de nueva creación.

Con ello, la CFE tiene la obligación de entregar la administración de instalaciones como el Centro Nacional, el Centro Nacional Alterno, en el centro del país, y las áreas de control de Mexicali, Hermosillo, Gómez Palacio, Monterrey, Guadalajara, Distrito Federal, Puebla y Mérida, y los centros de control de La Paz y Santa Rosalía. Finalmente, en febrero del 2016 la estatal está obligada a soltar el control de las redes nacionales, que en términos de transmisión se componen de 56.789 kilómetros de cableado cuyo funcionamiento ha supervisado la CFE por más de seis décadas.

En seis meses, nuevo sector. “En un plazo que no será mayor a seis meses, México tendrá un sistema energético totalmente nuevo y con la posibilidad de convertirse y estar a la altura de uno de los mejores del mundo”, aseguró Eduardo Sánchez, vocero de la presidencia de la República, durante la conferencia del anuncio de estos organismos, a la que asistió acompañado del secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, y del Consejero Jurídico de la Presidencia de la República, Humberto Castillejos Cervantes, en la ciudad de México.