Entre enero de 2005 y agosto de 2010 entraron a México 5.666.042 vehículos usados, los que fueron importados de manera legal y provinieron, fundamentalmente, desde Estados Unidos. De esa cantidad, casi el 80% entró por Chihuahua, Tamaulipas y Baja California, estados del norte de México y fronterizos con EE.UU.

Respecto a los estados que registran mayor circulación de estos vehículos, estos Zacatecas, Guanajuato y Nuevo León, en los que también prolifera la venta hacia la población, sin que esto indique que no estén diseminadas en otras regiones de México, de acuerdo a Guillermo Torres Rosales, director de Relaciones Institucionales de la Asociación Mexicana de Distribuidores Automotores (AMDA).

Torres Rosales, precisa sin embargo, que en el Distrito Federal y en el Estado de México la venta de autos usados importados es menor debido a que las unidades en circulación tienen que cumplir con algunas normas ambientales como la verificación ambiental, los que en estados del norte del país, como Chihuahua, no se contemplan, lo que explica el interés de la ciudadanía de esa zona por comprar vehículos importados usados. Esto, porque nadie los multa por circular sin placas y no hay normas ambientales que deban cumplir.

Automóviles chatarras. El representante gremial sostiene que la mayoría de los coches importados que se adquieren en México proceden de “las subastas de coches desechados por las aseguradoras” desde Estados Unidos, por lo que la mayoría no cumplen con las normas marcadas por las leyes mexicanas para su circulación.

El representante de AMDA explica que en su mayoría son vehículos declarados como pérdida total por las aseguradoras estadounidenses, pero por el tamaño del mercado de ese país, "son cientos de miles los vehículos siniestrados y el único destino es la chatarra o exportarlos a otros países, incluido México”, acota, de acuerdo a El Economista

En ese sentido, Torres Rosales declara que para pasarlos a México los llamados “maquillistas automotores” les acondicionan piezas usadas de otros carros, los pintan con pinturas de mala calidad y los echan a andar sin importarles los efectos contaminantes y accidentes que puedan ocasionar.

Cabe señalar que un vehículo compacto o familiar puede ser vendido entre US$200 y US$300, mientas las camionetas grandes pueden llegar cerca de US$4.100.