Ciudad de México. La Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) de México anunció que realizará una nueva auditoría a Aerolíneas Damojh, también conocida como Global Air, la empresa propietaria del Boeing 737 accidentado este viernes en La Habana (Cuba), tragedia que dejó 110 muertos.

La firma había superado con éxito la última revisión técnica que le realizó México, en noviembre de 2017.

La auditoría será "parte de una verificación extraordinaria, en los términos del artículo 84 de la Ley de Aviación Civil y 191, 192 y 193 de su reglamento”, indicó en una nota informativa este organismo. Ello "a fin verificar que las condiciones actuales de operación sigan cumpliendo con la normatividad, así como recopilar información para coadyuvar con la investigación del lamentable accidente".

Damojh fue fundada en 1990, tenía hasta el accidente una flota de sólo tres aviones y había tenido algunos problemas de operación en el pasado. En 2010 sufrió dos desperfectos en los que los pasajeros tuvieron que ser evacuados y sus operaciones fueron suspendidas durante un mes "por irregularidades graves en su programa de mantenimiento", según el diario mexicano Reforma.

Serie de irregularidades. También se conoció el testimonio de Marco Aurelio Hernández, un ex piloto mexicano que voló varias veces la aeronave que se estrelló en Cuba, quien aseguró que en 2013 ya había denunciado ante las autoridades mexicanas a la aerolínea por graves problemas de mantenimiento, de lo que incluso mostró documentos.

"Una vez volamos con el equipo (de fútbol) Cruz Azul a bordo de Paraguay a México, tuve falla del motor izquierdo. Los motores ya no tenían aceite, tuvimos que aterrizar en Perú", relató.

Motores sobrecalentados, sobrepeso en los vuelos, pilotos con jornadas extenuantes de trabajo, corrosión en las alas, falta de piezas de repuesto y fallos en los radares son algunas de las irregularidades que le tocó vivir, según su relato.

Las autoridades cubanas informaron que el Boeing 737, que operaba arrendado por Cubana de Aviación, tenía 113 personas a bordo, de los cuales 11 eran extranjeros: seis miembros mexicanos de la tripulación (tres hombres y tres mujeres), un matrimonio de argentinos, dos hombres saharauis y una mujer mexicana. Los 102 restantes eran cubanos, de los cuales tres mujeres sobrevivieron, pero se encuentran en estado crítico.