Ciudad de Washington. IFC, institución para el sector privado del Grupo del Banco Mundial, otorgará un crédito por US$40 millones a Norson Holding, empresa líder en la producción y la comercialización de carne de cerdo en México, para respaldar los planes de la empresa de expandir la producción y de modernizar las instalaciones para reducir el impacto sobre el medio ambiente.

Norson, con sede en Sonora, México, es una operación conjunta entre Smithfield Foods, la mayor empresa de productos porcinos del mundo, y un grupo de inversionistas locales. En los próximos cuatro años, Norson tiene planes de expandir la capacidad de producción, procesamiento y almacenamiento en frío, que crearán oportunidades para los criaderos pequeños y medianos de cerdos de la zona y ofrecerán puestos de trabajo en las plantas de procesamiento.

La instalación de revestimientos plásticos en los estanques de desechos permitirá una gestión más segura, adaptada a las mejores normas del sector y por sobre los requisitos locales.

El proyecto también reducirá las emisiones de gases de efecto invernadero.

IFC está trabajando con Norson a fin de analizar oportunidades de capturar metano para la generación de electricidad y el posible uso de energía solar en sus operaciones.

Jin-Yong Cai, director general y vicepresidente Ejecutivo de IFC, señaló que “esta asociación contribuye a la seguridad alimentaria mediante la
promoción de la productividad agrícola, el empleo rural y las normas ambientales y sociales”.

C. Larry Pope, presidente y director general de Smithfield Foods, observó que “vemos oportunidades para expandir la satisfacción de la demanda creciente de proteínas, tanto localmente como en nuevos mercados de exportación. Las inversiones en protección ambiental, cuidado de los animales y
productividad agrícola mejoran nuestra ventaja competitiva”.

La mejora de la productividad agrícola, la  promoción del crecimiento con inclusión en áreas rurales y la ayuda a las empresas en la búsqueda de
oportunidades de negocios mediante la adopción de prácticas óptimas ambientales y sociales son parte de la estrategia de IFC para mejorar la seguridad alimentaria y los resultados en zonas rurales. IFC duplicó con creces sus inversiones relacionadas con la agricultura, que aumentaron a US$4200 millones, en el ejercicio de 2012.