Ciudad de México. Los temores que analistas habían previsto sobre una eventual repatriación de inversiones japonesas, destinadas a la expansión del rubro automotriz en México, fueron por la consultora Ernst & Young.

Los fondos se destinarían a la reconstrucción de las instalaciones y plantas de producción afectadas por causa del terremoto y maremoto del pasado 11 de marzo en Japón. 

Al contexto se suma los temores de los empresarios nipones por los niveles de violencia y narcotráfico experimentados en México, lo que podría imposibilitar la inyección de capital.

“Hay inversiones planeadas por Mazda, Toyota y Honda en 2013 para ampliar sus plantas de producción en el país, pero, por lo que está pasando y por esta situación de violencia y narcotráfico, pudiera ser que esas inversiones se pusieran en peligro, es decir, es posible que estas armadoras reconsideren invertir en México”, dijo Michael Hanley, consultor de Ernst & Young Global, consignó El Universal.

Los expertos no quisieron confirmar el alza de los precios de los automóviles, aunque dijeron que es "altamente probable" debido al encarecimiento del acero, así como el término de los incentivos que las armadoras asiáticas pagan a los distribuidores, los que serían recuperados a través de las ventas en el mercado nacional.

De acuerdo a los reportes de las marcas entre el período 2011-2015 Nissan, Toyota y Mazda tenían planeado inversiones de US$3.000 y US$5.000 millones.

Se estima que cerca de 335.000 unidades dejaron de fabricarse a causa del desastre natural. La compañía más afectada sería Honda.