Cancún, Qroo. Quintana Roo tendrá la primera planta cogeneradora de energía eléctrica a partir del aprovechamiento de vapor producido por el bagazo -cáscara que queda después de deshecha la baga- de caña en el ingenio azucarero San Miguel de Pucté, en la zona sur del estado.

Se trata de un proyecto de 680 millones de pesos (US$52,2 millones) dentro del ejido Pucté-Álvaro Obregón, que tendrá una capacidad para generar hasta 40.000 kilowatts (KW) en su primera etapa, con lo que pretende cubrir por completo los requerimientos energéticos del ingenio azucarero.

El proyecto consiste en el diseño, instalación y operación de una central térmica de generación de energía eléctrica para la operación del Ingenio San Rafael de Pucté, ubicado en el municipio de Othón P. Blanco.

El promovente es el propio ingenio, que genera anualmente una molienda de 2 millones de toneladas de caña. La inversión para los próximos dos años incluye la preparación del sitio, construcción e instalación de equipos necesarios para realizar tareas de medidas preventivas y de mitigación.

La Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) sometida a evaluación ambiental ante la Semarnat establece que en las instalaciones del ingenio se colocarán dos turbogeneradores compuestos por turbinas de vapor, reductores de velocidad y generadores eléctricos, cada uno con una potencia de 20.000 KW, para un total de 40.000 KW de capacidad instalada en su primer fase, contemplando una segunda etapa con las mismas características.

Antecedentes

“Desde que el ingenio fue construido en los años 70, la generación de vapor y energía eléctrica necesarios para el proceso siempre ha sido parte de su operación cotidiana. Desde aquellos años y hasta el 2005 (cuando dejaron de usar hidrocarburos), la producción de vapor se hacia en las calderas con una mezcla de combustibles, el bagazo de caña y combustóleo; después de este año, el ingenio ha generado vapor eliminando completamente el uso de combustibles fósiles y utilizando exclusivamente bagazo de caña”, según se lee en la MIA.

Es decir, que la operación del proyecto termoeléctrico incluye la utilización exclusiva de la fibra residual de la caña de azúcar, después del proceso de extracción de jugos, que será utilizado como combustible para los dos generadores de vapor, que reemplazarán a las calderas actuales que también ya consumen exclusivamente el bagazo de la caña.