Ciudad de México. Fortalecer la producción y competitividad agropecuaria de México y diversificar el origen de las compras de alimentos en el exterior es lo que recomiendan los expertos para que dicho país no siga vulnerable a los cambios de precios en el mundo.

La política comercial agropecuaria de México debe complementarse con una política de desarrollo productivo a largo plazo para resolver los problemas estructurales del sector y aumentar la competitividad de los productores, indica Luis Gómez Oliver, especialista del sector alimentario y consultor de la Organización de Nacional Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Oliver también indica que “es sano que las importaciones complementen la demanda nacional, pero no puede ser una política única, tendría que estar asociada a políticas que favorezcan el desarrollo y competitividad del sector, principalmente de los pequeños productores rurales que no cuentan con los apoyos para ser productivos”.

En declaraciones difundidas por El Universal, Hugo García, investigador de El Colegio de México, afirmó que “cambios a nivel mundial como la declaratoria de los biocombustibles de Estados Unidos, el cierre de exportaciones de granos de China e India, así como el cierre de exportaciones por parte de la Comunidad Europea, afectará fuertemente al país”.

Antonio Turrent, investigador del Instituto Nacional de Investigación Forestal, Agrícola y Pecuaria del país norteamericano, explica que “México está entrando en un proceso donde la dependencia de las importaciones de maíz aumenta; hoy es de 35% y va a llegar a 50% en 2025, pero esto es en un entorno donde el precio del maíz va a ir al alza por los usos que tiene, de tal manera que siendo dicho producto un alimento básico para la población, el país debería protegerlo”.

Turrent agrega que “fue un error abandonar la producción suficiente para cubrir la demanda de granos tan importantes como el maíz. Gobiernos como Japón, China o la India nunca permitirían perder la soberanía en la producción de arroz, o los estadounidenses y europeos la soberanía en trigo, que para ellos es lo importante”.

La importación de alimentos en los últimos 30 años en México ha pasado de 10% a una tasa entre 30% y 40% , de los cuales 73% provienen de Estados Unidos, según informa el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA).

Dicho organismo, afirma que el volumen de las ventas estadounidenses al país azteca de granos duros como el maíz,centeno y avena, podría aumentar 60,6% para llegar a 16,7 millones de toneladas en 2020.

México seguirá frágil a las fluctuaciones de los precios en el mundo si no mejora la competitividad en la producción nacional como efecto de las importaciones, lo que se traducirá en un aumento en los valores de la canasta básica de ese país.