Venezuela. Ni el incendio de su antigua planta ni las adversas condiciones de la economía nacional han sido obstáculos para la empresa venezonala Empire Keeway. Estas dificultades parecen haber impulsado el plan de expansión de la principal productora de motocicletas del país que, con una millonaria inversión, planea tener a punto este mismo año la primera fase del complejo que construye en la zona industrial Río Tuy de Charallave, Miranda.

Y es que lejos de lo sucedido a productores de vehículos de dos o más ruedas cuyos proyectos siguen paralizados a la espera del visto bueno de las autoridades, el de Empire marcha viento en popa.

De hecho, para el próximo mes la empresa espera tener listo el edificio administrativo, el almacén de repuestos, la nueva área de recepción de materiales, y hasta la ampliación de la línea de ensamblaje; secciones cuya infraestructura está prácticamente lista.

En total serán dos plantas de 5,000 y 8,000 metros cuadrados, en cuya construcción la empresa invierte unos 52 millones de bolívares fuertes y que le permitirá incrementar su producción de las actuales 700 motos diarias a 2,000 unidades por día.

"Hemos trabajado muy duro para cumplir con los tiempos", afirma Luis Contreras, director de Operaciones de la empresa, quien aseguró que una vez concluido el proyecto, el complejo contará, además de cuatro líneas de ensamblaje y todas las áreas relacionadas, con comedor, servicio médico, gimnasio, centro de entrenamiento, área de recreación, pista de pruebas y hasta un aparthotel para los técnicos que permanentemente visitan la planta.

Mística asiática

Desde su puesta en marcha en 2002, Empire Keeway no ha parado de crecer, y aunque actualmente produce unas 700 motos al día, su planta está en capacidad de ensamblar entre 1,200 y 1,300 unidades diariamente.

"Cada 55 segundos sale una moto de nuestra línea", señala Contreras, quien asegura que desde que es entregado el material de producción hasta que la moto sale al parque de almacenaje, apenas pasan 25 minutos; ello tomando en cuenta que el proceso se realiza en manera íntegra de forma manual.

"Aunque sería más fácil y rápido producir con robots, la directriz de la empresa es darle cabida al trabajador y ofrecer la mayor cantidad de empleo posible", dice el vocero.

Actualmente, la planta cuenta con 473 operarios, de los cuales 100 laboran en el área de preensamblaje y las primeras línea de producción, mientras que el resto se reparte en las restantes áreas.

Sin embargo, con la ampliación de la planta, se estima que se duplique el número de trabajadores. "No solamente necesitaremos personas para la producción sino para el despacho de un mayor volumen de mercancía", añade Contreras.

Además, entre 15 y 20 técnicos de la casa matriz Keeway están permanentemente en la planta, a fin de comprobar que los procedimientos se realicen de acuerdo con los lineamientos corporativos.

"Existen acuerdos para la transferencia de tecnología, lo que es muy importante para el país", añade el director de Operaciones de la empresa de 100% capital nacional.

Planes a granel

Aunque la estrategia inmediata de la empresa radica en la expansión de la producción, los proyectos abarcan más allá.

"En un futuro pensamos que tendremos una planta productora de motores, y aunque es una meta a largo plazo, es un objetivo que lograremos", afirma Contreras.

Mucho más inmediato es la producción de nuevos modelos. De hecho, de la línea de producción ya salieron las unidades de prueba de los modelos Outlook, un scooter que aseguran estará ya a la venta en mes y medio.

Del mismo modo, ya están a prueba las primeras motos Shadow 250 cc, modelo de altas prestaciones que anteriormente llegó al país procedente de otras latitudes, pero que dejó de comercializarse tras la prohibición oficial de importar motocicletas con este tipo de motor.

"Estamos en capacidad de iniciar la producción porque ensamblar una moto no es como hacer un carro, que es mucho más complicado y requiere de muchas adecuaciones de planta", afirma Mary Hernández, gerente de Asuntos Corporativos y Gubernamentales de la compañía.

Es por ello que pese a su compleja tecnología, para la firma no será mayor problema iniciar el ensamblaje de modelos como la Café Racer 1.133 cc de Benelli, marca italiana propiedad de Keeway.

"Esperamos que el CKD esté en el país a finales de año, pero debido a las pruebas que deben hacerse, estimamos que será en los primeros meses de 2011 cuando se inicie la producción", señala la gerente de Asuntos Corporativos.

Como un objetivo a largo plazo también está la producción de motos ATV (cuatro ruedas), modelo que también llegó al país como importado pero que dejó de ofrecerse por regulaciones gubernamentales. "Tenemos la tecnología para producirlas", asegura Contreras.

Preciados dólares

Si bien Empire no ha escapado a los contratiempos ocasionados por el irregular flujo de dólares oficiales durante este año, los voceros de la empresa aseguran que los retrasos no han afectado la producción.

"Debido a los retrasos en la asignación de divisas, aún estamos trabajando con el MEIV (material de ensamblaje importado para vehículos) del primer semestre, y en los primeros meses del año trabajamos con el inventario que venía del año anterior", acota Hernández.

Destacó que para el segundo semestre fueron asignados recursos para producir 103,000 unidades, lo que le permitirá extender hasta febrero de 2011 la disponibilidad de material de producción.

En ese lote se incluyen las primeras unidades de Benelli, lo que, a juicio de los voceros, es una prueba más de que la producción de esta potente máquina está garantizada.

Al margen de la importación, la empresa ha emprendido un proceso de alianza con proveedores nacionales, a fin de incorporar hasta 35% de partes locales, tal como estipula la normativa sectorial.

"Es un proceso complejo porque hay que garantizar la producción suficiente para evitar paradas por falta de material, y que las piezas cumplan los estándares de calidad exigidos por la casa matriz, además de que sean reconocidas por las autoridades. Estamos trabajando para ello", advierte Hernández.