La Paz. La mina San Cristóbal, la más grande de Bolivia, reanudó labores el lunes tras una huelga de doce días por demandas de mejoras en los servicios sanitarios que dejó millonarias pérdidas al país, informaron diversas fuentes.

Un portavoz de la empresa dijo a Reuters que "a partir de este lunes se reanudan paulatinamente las operaciones" y que la producción y exportación de concentrados de zinc, plata y plomo, a un ritmo de unas 1.500 toneladas diarias, se normalizarían en un plazo de "varios días, por la complejidad de la operación".

El fin de la huelga fue confirmado por el viceministro de Minería, Héctor Córdova, quien dijo que "ya todos los trabajadores están en sus puestos" desde la mañana del lunes en la mina del grupo japonés Sumitomo, ubicada a 500 kilómetros al sur de La Paz.

Aunque la empresa admitió que está en curso una negociación sobre las demandas laborales, el viceminstro confió en que las operaciones en San Cristóbal no volverán a ser afectadas en un futuro previsible.

Sin embargo, un dirigente sindical señaló que por más que ya se reactivaron las tareas, las diferencias no están cerradas aún.

"Ya se trabaja con normalidad, pero la medida de protesta no la hemos levantado, sólo estamos en cuarto intermedio de la huelga hasta el 9 de abril para ver cómo solucionamos nuestros pedidos", apuntó Juan Barrios, dirigente sindical de San Cristóbal, en declaración a radio Panamericana.

De acuerdo a informes de la empresa, los trabajadores asumieron la medida de protesta desde el 23 de marzo en demanda de mejoras en los servicios sanitarios, tras la muerte de uno de sus compañeros en febrero.

Luego de varios intentos, finalmente el pasado sábado se pudo instalar una mesa de diálogo, resolviendo levantar la huelga que dejó una pérdida acumulada de unos cuatro millones de dólares al Estado por concepto de impuestos y regalías.

El domingo, los trabajadores determinaron volver a sus labores desde el lunes y paralelamente continuar el diálogo con la gerencia de San Cristóbal para llegar a un acuerdo respecto a sus demandas.

La mina San Cristóbal, con una producción anual de unas 600 mil toneladas de concentrados de plata-zinc y plata-plomo, exportó en el 2010 por valor de 902 millones de dólares, aproximadamente la mitad de las ventas bolivianas de minerales no fundidos, según datos estadísticos oficiales.