Santiago. La inversión minera en América Latina sumará unos US$300.000 millones hasta el 2020, alentada por una mejoría de las condiciones económicas de la región, la riqueza de sus yacimientos y una voraz demanda de Asia, pese a las turbulencias globales, según gremios y firmas de la industria.

Actualmente, el 45% del cobre que se produce a nivel mundial surge desde América Latina, al igual que el 50% de la plata, el 26% del molibdeno, el 21% del zinc y el 20% del oro.

"En la fase de alta demanda de materias primas que se registra actualmente, América Latina tiene una gran oportunidad respecto de otras partes del mundo como Africa y Asia", dijo Alberto Salas, presidente de la Sociedad Interamericana de Minería (SIM).

"Durante esta década se invertirán más de US$300.000 millones para desarrollar proyectos mineros y (para) ser la región líder en producción de plata, cobre, renio, nitratos, litio y yodo y otros minerales", agregó.

A favor de Latinoamérica juegan un balance entre el potencial geológico, la mayor estabilidad jurídica de algunos países como Chile y Brasil, y un más fácil acceso a mano de obra o insumos como el agua, según expertos que esta semana se reúnen en Santiago en el foro minero mundial de Cesco.

Chile, el mayor productor mundial de cobre, y Brasil, el principal productor de mineral de hierro, serán los destinos predilectos para las inversiones en la región, con US$100.000 y US$70.000 millones, respectivamente, estimó la Sociedad Nacional de Minería de Chile(Sonami).

Sin embargo, "existe heterogeneidad entre los países de la región en cuanto a su disposición y capacidad para aprovechar esta oportunidad", recalcó Salas.

Mientras Chile y Brasil destacan por una mayor estabilidad jurídica en la región, la intervención del Estado en Bolivia y Venezuela, por ejemplo, con cambios de leyes, contratos y concesiones genera cautela entre los inversores.

Chile, el mayor productor mundial de cobre, y Brasil, el principal productor de mineral de hierro, serán los destinos predilectos para las inversiones en la región, con US$100.000 y US$70.000 millones, respectivamente, estimó la Sociedad Nacional de Minería de Chile(Sonami).

En Perú, el segundo mayor productor de cobre del mundo, la inversión superaría los US$50.000 millones  en esta década.

China seguirá siendo el motor. En la minera estatal chilena Codelco, el mayor productor mundial de cobre, estiman que China continuará siendo el motor de gran parte del aumento en la demanda de metales.

Por ejemplo, en la industria estiman que China, la segunda economía más grande del mundo, utiliza un poco más de 5 kilos de cobre por habitante al año, mientras que países como Corea del Sur o Alemania están cerca de los 20 kilos.

"Cada kilo adicional de consumo por habitante en China implica 1,4 millón de toneladas de cobre", dijo el presidente ejecutivo de Codelco, Diego Hernández, en una reciente presentación.

Los analistas dicen que lo mismo podría repetirse en el consumo de oro, plata o mineral de hierro.

La empresa brasileña Vale, la segunda mayor minera del mundo, prevé invertir más de US$50.000 millones para ampliar su producción de mineral de hierro, níquel, cobre, fertilizantes y carbón con la mira puesta en China.

La confianza de Vale en China llega a tal nivel que la empresa diseño megabuques cargueros para transportar su mineral de hierro a China.

Líder en exploración, pero con desafíos. América Latina se ha transformado en los últimos años en un imán para las inversiones en minería metálica y no metálica, apoyada en la creciente demanda de materias primas de Asia y un ciclo de altos precios en los principales productos que explota.

En el 2011, la región captó un 25% de las inversiones en exploraciones mineras a nivel mundial, que totalizaron poco más de US$18.000 millones, frente al 18% de Canadá y el 16% de Eurasia.

No obstante, "el desafío es mantener un adecuado clima de negocios para que los inversionistas sigan llegando a la región", dijo Salas, del SIM.

Los comentarios de Salas se producen en momentos en que una serie de protestas han frenado megaproyectos mineros en la región, con inversiones por miles de millones de dólares, mientras algunos gobiernos pugnan por un alza de los impuestos al sector para obtener una tajada mayor de las ganancias de la industria.

Junto con ello están los crecientes costos de producción -ante una mayor demanda por insumos, equipos y servicios- y una baja generalizada en la ley de los minerales.

Por ejemplo, en el caso del cobre, la ley del mineral a nivel mundial bajó de un 0,96% en el 2000 a poco más del 0,7% en el 2011.

"Esto implica que debemos procesar más mineral para obtener la misma cantidad de cobre que antes", dijo Hernández de Codelco.