Dos meses después de su entrevista con el emperador Akihito en Tokio, el presidente Evo Morales acoge en La Paz a una numerosa delegación japonesa que intenta rebasar a Corea e Irán en la carrera por convertirse en el socio más estratégico para la explotación del litio boliviano.

El encuentro, ante la expectativa continental de una decena de consorcios y gobiernos competidores, se cumple en momentos en que el gobierno boliviano se ve obligado a industrializar el litio con intervención externa, pese a su inicial reticencia y devaneos con los interesados en este multimillonario negocio, señala una nota publicada en el portal de la Red Erbol.

El valor de las “100 millones de toneladas de litio de los salares bolivianos llega a US$2.650 millones de millones”, estimó oficialmente el Gobierno el año pasado. La delegación japonesa, integrada por 40 funcionarios, empresarios y académicos será la estrella del seminario “Desarrollo de sectores estratégicos en Bolivia”, que durante dos días (24 y 25 de febrero) tratará, además del litio, el desarrollo de una planta de energía geotérmica en Laguna Colorada, sur de Potosí, y proyectos en quinua, camélidos, agua y turismo.