Buenos Aires. Los precios relativamente bajos que registra el maíz en Argentina ante la regulación estatal del mercado podrían llevar a los productores, que también están malhumorados por una sequía, a lanzar otra huelga como la que paralizó las ventas de granos en enero.

El sector rural acusa desde hace años al gobierno de favorecer a las firmas exportadoras en detrimento de los agricultores con sus intervenciones en los mercados de alimentos del país, uno de los principales exportadores mundiales de alimentos y el segundo de maíz.

La protesta de enero se centró en reclamos por el trigo, pero la situación actual del maíz podría reavivar la larga pelea entre los productores y la presidenta Cristina Fernández, que restringe las exportaciones de cereales para garantizar el abasto interno y controlar alzas domésticas de precios.

"Cuando se empiece a cosechar el maíz y los rindes sean bajos, y encima se vea que los precios no son buenos, ahí va a haber bronca", dijo a Reuters Julio Currás, vicepresidente de la Federación Agraria Argentina, una de las mayores asociaciones de productores del país.

Efectos negativos y pérdidas. El cereal de la campaña 2010/11 fue afectado irreversiblemente por la falta de lluvias provocada por el fenómeno climático La Niña, lo que impulsó los precios internacionales del cereal y llevó a fuertes recortes en los pronósticos de producción de Argentina.

Según estimaciones de Confederaciones Rurales Argentinas, otra importante entidad agraria, los productores de maíz perderán US$580 millones en la temporada 2010/11 debido a la brecha entre el precio determinado por el Gobierno -llamado FAS teórico- y el que efectivamente logran.

"Estar peleando por querer ver los FAS teóricos con un mercado intervenido es una cosa descabellada", dijo Fernando Botta, analista de la consultora Agrobroker, que opera en la ciudad portuaria de Rosario.

Denuncia. Los productores denuncian que el sistema de cupos de venta externa de maíz y trigo -por el que el gobierno otorga gradualmente los permisos de exportación- elimina la competencia entre molinos locales y exportadores, que pagan menos que el valor estipulado por el Gobierno.

"Hoy el maíz tendría que estar entre 850 y 880 pesos (US$206 y US$213) y están pagando de 750 a 770 pesos (US$181 y US$186)", señaló Currás, que agregó que "sin lugar a dudas" podría haber una protesta al respecto en las próximas semanas.

En el 2008, el enfrentamiento entre los productores y el gobierno -disparado tras un intento oficial de elevar el impuesto a la exportación de soja, el principal cultivo del país- generó una crisis política y mantuvo en vilo a los mercados internacionales.

Ahora, un recrudecimiento del conflicto podría perjudicar a la presidenta Fernández de cara a los comicios de octubre, en los que se prevé que se postule para su reelección.

Producción en caída. El grueso de la cosecha de maíz comenzará en las próximas semanas, pero la Bolsa de Cereales Buenos Aires dijo que en las zonas donde ya empezó los rendimientos son inferiores a los normales, debido a la falta de agua y las temperaturas altas que golpearon al grano en su etapa clave de floración.

Funcionarios del gobierno ya anticiparon que la cosecha de maíz se ubicará más cerca de los 20 millones de toneladas que del récord de 26 millones de toneladas estimados en el inicio de la campaña.

"Aquel que hoy perdió la mitad de su cosecha de maíz por la sequía no debe estar muy contento de perder además un 10% del precio al que puede llegar a vender su maíz. Eso está clarísimo", afirmó Botta.

Sin embargo, los analistas explican que, a diferencia de lo que ocurre con el trigo, el maíz tiene como ventaja unos precios internacionales muy altos y una demanda abundante.

"Lo bueno del maíz es que por lo menos hay más canales de salida. Podés vender a la industria avícola, a los criadores de cerdos, a feedlots, para molienda", comentó el analista Ricardo Baccarin, de la consultora Panagrícola.

Pero el experto advirtió que es imprescindible que el gobierno otorgue más permisos para exportar.