Una de las grandes preguntas acerca del Proyecto Crecer (cuyo objetivo es fomentar las obras de infraestructura en Brasil), que nació con el Programa de Asociación para Inversiones (PPI), en lo que respecta a la inversión extranjera, es la siguiente: ¿Cómo mitigar el riesgo del tipo de cambio?

Los inversores quieren respuestas que aún están en estudio, sinceró Moreira Franco, secretario ejecutivo del PPI en el Foro Especial de Infraestructuras de Brasil, celebrada este lunes en Sao Paulo, por AméricaEconomía.

Lo que gira en torno a este riesgo es: hoy el real se aprecia, pero no está claro cómo va a ser en el mediano o largo plazo. Las inversiones a largo plazo, a su vez, están bajo el riesgo de la fluctuación de la moneda.

"Esta cuestión se ha planteado en varias ocasiones aquí y en el extranjero, y preguntada en varias rondas de discusiones. Estamos buscando con la Caixa Econômica, Banco do Brasil, Bndes y el Banco Mundial alguna salida para ayudar en el proceso de concesión que mitiga este riesgo. El plazo (de los edictos públicos), por ejemplo, puede ser uno de ellos. Sin embargo, otros están siendo investigados para mitigar lo más posible, aunque nunca pierda su función de riesgo", explicó el secretario de Estado.

El problema de Brasil es la economía, dijo Franco, que reiteró la importancia de un proyecto sin "motivaciones publicitarias", y que puede ser el primer paso hacia la reanudación de las inversiones en el país. Y, en consecuencia, la creación de empleo. "Es en el sector de las infraestructuras que la inversión tiene la oportunidad de crear puestos de trabajo más rápidos".

Franco habló además sobre el Proyecto Crecer y luego discutió con el economista en jefe del Banco de Brasil, Elcio Gomes Rocha, el economista de la 4EConsultoria, Juan Jensen, y la editora en jefe de AméricaEconomía Brasil, Bruna Lencioni.

El Proyecto Crecer, nuevo programa de subvenciones del gobierno tiene como objetivo separar todo el modelo de concesiones existentes para hacer frente a las deficiencias de la infraestructura, pero en una proporción diferente de los gobiernos anteriores (programas grandes y con pocos resultados, según el ministro). "Vamos a promover cambios normativos profundos en los procesos de concesión. Por ejemplo, para participar de los edictos públicos será necesario tener una licencia ambiental", destacó. Según Franco, la medida tiene por meta evitar los riesgos y reducir la demora en la solicitud de una licencia ambiental.

Hasta ahora, ya son 34 los proyectos propuestos en los sectores de carreteras, ferrocarriles, petróleo y gas, puertos, aeropuertos; algunas propuestas en la industria de la minería y otros sectores.

Sobre la cuestión de la financiación, se designaron tres bancos: Banco do Brasil, para ayudar a coordinar la participación de los bancos privados; Caixa Econômica Federal y el Bndes.

"Hemos hecho cálculos que muestran que el país invierte sólo el 2% del PIB en infraestructura. Si pudiéramos, en los próximos cinco años, aumentar las inversiones de 2% a 3%, lo cual seguiría siendo baja, sería posible aprovechar el potencial del PIB de Brasil en alrededor de 1,5 puntos porcentuales. Por lo tanto, en mi opinión la inversión en la infraestructura sería la forma más rápida para aumentar el PIB potencial y la productividad ", afirmó.

Según Franco, en los próximos días será firmado cuatro contratos de puertos y, de acuerdo con el calendario de este año, ocurrirá el lanzamiento de edictos públicos de concesiones de aeropuertos con anticipación, para que las empresas tengan la misma posibilidad de competir.

Confianza. Otro de los principales problemas a resolver en el tema de las concesiones e infraestructura, según el secretario de Estado, es la confianza. "El gobierno no tenía ningún papel en la fiabilidad de la situación económica de los últimos años. El país ha alcanzado un gran nivel de descrédito, también las normas y procedimientos que dirigen las iniciativas", lamentó.

Para cambiar lo anterior, se ejecutarán medidas provisionales (MP) como la inclusión de contratistas de otros países que pueden entrar en el proceso de ejecución de obras.

La inviabilidad de las grandes empresas brasileñas para actuar en estos proyecto (ya que buena parte de ellas están siendo investigadas en la operación Lava Jato) es un problema que crea una ventana de oportunidad para las empresas extranjeras, así como para las empresas medias brasileñas, que tienen el deseo de invertir, de acuerdo a la impresión que se llevó el equipo de de AméricaEconomía Brasil durante el evento. "Estamos tratando de ofrecer reglas que tengan previsibilidad, transparencia y que permitan la competencia", resaltó Franco.

Para asegurar la participación de "empresas grandes, medianas y pequeñas, dentro y fuera de Brasil", se publicarán los avisos de las licitaciones en portugués, inglés y español. La idea es que "todos tengan el mismo tiempo y suficiente para considerar la notificación", finalizó Franco.

Finalmente, el plazo también se extendió: lo que antes debería ser analizado en 45 días por las empresas, se podrá hacer ahora en un período de 100.