La cuarta multa más alta en la historia de Estados Unidos deberá pagar la farmacéutica GlaxoSmithKline tras reconocer que producía medicamentos de manera deficiente en su planta de Cidra, en Puerto Rico.

La situación fue advertida en 2002 por una supervisora interna, quien se lo planteó a sus superiores porque temió por la seguridad de sus pacientes. Sin embargo, fue desoída y en 2003 fue despedida, según informó este jueves El País.

Tras las denuncias judiciales en Estados Unidos, la compañía admitió en julio el problema y le anunció a sus inversores una reserva de US$1.000 millones para cubrir los costos legales del proceso, que concluyó con la millonaria multa de US$750 millones por el cuestionamiento en la seguridad y efectividad de una veintena de medicamentos.

Entre los puestos en duda se incluyó el antidepresivo Paxil, el Avandamet para la diabetes y el Kytril contra las náuseas, aunque “no hay evidencias (…) de que las personas tratadas con esos medicamentos sufrieran algún daño”, dijo El País.

La planta que ocasionó el problema fue cerrada el año pasado y la fiscalizadora que puso en 2004 los antecedentes ante la justicia puede reclamar el 12% de la multa, como lo establece la ley que fomenta la denuncia de este tipo de casos.

Glaxo afirmó que está trabajando para resolver los problemas revelados en la investigación, para ajustar sus métodos de producción.