En días en los que el alza del dólar no da tregua, el bajo precio del petróleo sigue causando estragos, el costo de vida se hace más caro, comprar importado es un lujo y en términos generales todo el mundo habla y siente el bajonazo en la economía, la principal aerolínea de Colombia y una de las más grandes del continente tenía que sufrir el impacto de alguna forma. Y qué mejor que su mayor accionista, su nuevo presidente y la línea de vicepresidentes para explicar hacia dónde está fijando el vuelo la organización.

¿Cómo se ve Avianca en estos tiempos de desaceleración?, preguntó un periodista a la mesa directiva que, sonrisa en rostro, le daba la bienvenida a Hernán Rincón, recién nombrado presidente Ejecutivo de Avianca Holdings, y quien no iba más allá de contar cómo había sido el proceso de selección del ejecutivo, de los otros 37 candidatos que compitieron por el cargo y del aporte que le podría hacer un hombre que, aunque no sabe nada del sector aéreo, conoce como pocos el tecnológico, el as bajo la manga en la nueva era de la multinacional aérea.

“Avianca siempre quiere crecer. En estos momentos duros en contexto de desaceleración, existe el acelerador o el freno –nosotros vamos a regularnos–, si hay que frenar un poco y luego dar un salto, eso haremos. La aviación mundial va a crecer y América Latina tiene espacio para eso. Vamos a pasar un par de años con dificultades, estamos acostumbrados a eso como latinoamericanos y Avianca va a superarlos ocupando el espacio que merece”.

Pero, justo ahí, Rincón interrumpió a Germán Efromovich, presidente de la Junta Directiva de Avianca Holdings: “En este momento es cuando más inteligentes tenemos que ser como empresa. Crecer en momentos de crisis y desaceleración requiere ser más creativo y cuidadoso. Hay que racionalizar ciertas cosas, hay que ser cautelosos. El ciclo va a terminar y volverá el de mayor crecimiento económico para la región. Pero hay que sembrar para el futuro”.

Y ahí está precisamente el quid del asunto. “Hemos invertido US$800 millones al año en aviones. Cuando hablamos de racionalización, lo que hay que hacer es moderar esa inversión, hemos visto mercados donde hay salida de competidores y nosotros podríamos sembrar ahí, enfocarnos en los mercados donde está el cliente. Las inversiones serían en el área digital, cómo hacer esa conexión amigable con los clientes, con la tecnología que llevamos en los bolsillos. Por ese lado viene”, acotó Álvaro Jaramillo, miembro de la junta directiva de Avianca Holdings y quien realmente lleva, por ahora, el timón de la compañía. “Todos los negocios y las industrias se están digitalizando”, volvió a intervenir Rincón.

Gerardo Grajales, el vicepresidente financiero, reconoció que el nivel de endeudamiento que tuvo Avianca a final del año pasado fue alto.

La pista está despejada, sí, pero Rincón está aterrizando en Avianca justo cuando el mercado pasa por una turbulencia fuerte. La devaluación les ha pasado factura, el alto precio del dólar ha encarecido tiquetes y la gente prefiere aplazar las vacaciones, el clima les viene jugando frecuentemente malas pasadas complicando la operación y la deuda de la empresa sigue siendo alta. “Más del 90% son deudas de aviones. Para mí eso no es deuda, eso es inventario. El único problema es que hay limitación del capital. No es una deuda por pérdidas o porque está mal administrada. Es materia prima”, aclaró Efromovich.

Gerardo Grajales, el vicepresidente financiero, reconoció que el nivel de endeudamiento que tuvo Avianca a final del año pasado fue alto. “Pero estamos trabajando en la caja para recuperar. A marzo 31 vamos a tener cifras mejores, el plan para los próximos 36 meses es que vamos a estar por debajo de los niveles de deuda, vamos a racionalizar. Claro, no vamos a privarnos de poder acceder a nuevas tecnologías, pero lo haremos mejorando los niveles de endeudamiento”.

Y la acción, la golpeada acción, ¿qué? “Se ha valorizado más de 20% este año y estamos subiendo ahora mismo el 2,53 %. A finales del año pasado tocamos fondo, la gente ya lo tenía decantado. Vamos a reducir el Cápex, eso debe ir mejorando el mercado en el primer trimestre. Creemos en la recuperación del valor de mercado de la compañía”, sentenció el hombre de los números en la organización. Y acto seguido soltó una perla que tocó sus estados financieros.

“De Venezuela nos retiramos en 2014. Tenemos muchos recursos represados. Más de US$236 millones. Por eso castigamos ese balance y si a futuro los recuperamos, pues tendríamos esos recursos y contaríamos con ellos”. Y luego Efromovich, el accionista mayoritario de la organización, sentenció lo que viene en ese caso, que también ha afectado a otras empresas que tuvieron negocios en el vecino país: “Vamos a hacer todo lo que sea para cobrar ese dinero. Y ese país se estabilizará y honrará sus compromisos. Esos recursos deben volver a las cuentas de Avianca”.

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Lo cierto es que tareas, y muchas, sí que tiene el nuevo presidente. Avianca tiene el 60% del tráfico en Colombia, tres hubs en América Latina para mover pasajeros y carga, están por llegar nuevas aeronaves, tiene que reducir los gastos, la inversión, mejorar la caja, cobrar lo que les deben, hacerle ver al mercado que la acción debe valer más de lo que hoy se transa y, además, mantener en vuelo la organización de más de 20.000 empleados penetrando a mercados donde no son fuertes. Y en eso juega un papel clave la tecnología, en tiempos en que todo el mundo fabrica su vida desde el celular.

Al final, la sonrisa de todos se mantuvo. Bien les cayó la conclusión de la reunión con la ministra de Transporte, en la que les dijo que el Gobierno estaba comprometido con la implementación y mejoras en la infraestructura y vías de acceso a los aeropuertos con soluciones de corto y mediano plazo. El mensaje claro, más allá de formalismos, es que en Avianca hay que apretarse el cinturón, no sólo para pasar de largo y sin contratiempos la turbulencia actual, sino para demostrar que la compañía, como lo ha dicho varias veces Efromovich, es una de las mejores, si no la mejor, del continente.