Lino Solís de Ovando G, desde Medellín.

 

-¿Quién es Pablo Restrepo?

 

Es un gringo el que pregunta durante una feria industrial en Las Vegas. Uno de la Boeing. Consulta por Restrepo con una piedra que aún le lastima dentro del zapato.

 

Y ahí está Restrepo. Saluda con orgullo el director de Ingeniería de Nediar, la empresa colombiana y ''paisa'' de la que nadie había escuchado hablar en el extranjero. Al menos hasta 2014, cuando US$100.000 marcaron diferencia para que Avianca apostara por jóvenes ingenieros aeronáuticos salidos de la Universidad de Antioquia y prescindiera de una inmensa obviedad: Boeing.

 

Restrepo junto a Antonio González, Director de Gestión Tecnológica en Nediar, habían ideado un sorprendente "entrenador de puertas" (no es baladí su cerrado) para un Boeing 787, un desarrollo que por segunda vez llevaba a la misma Avianca a confiar en estos emprendedores salidos del destacado ecosistema de innovación que posee Medellín, hijos en este caso de la incubadora Parque del Emprendimiento (plataforma de desarrollo de negocios especializados, adscrita a la vicerrectoría de la U. de Antioquia).

 

Un año antes las cosas habían rozado lo imposible. Avianca ya había tomado la decisión de traer desde el exterior un simulador que costaba US$3 millones, con el objetivo de capacitar a sus auxiliares de vuelo en situaciones extremas como despresurización, descargas eléctricas o aterrizajes de emergencia. Y Nediar eran sólo cuatro personas, unos jóvenes de los que ni siquiera se sabía dónde tenían sus oficinas. Es más, ¿las tenían realmente?

 

La economista Patricia Fuel, directora del Parque del Emprendimiento, recuerda que tuvo que recibir en sus instalaciones a los ejecutivos de Avianca, un lugar donde emprendedores como González llegan con sus ideas y su empuje para ser acompañados durante doce a 15 meses; reciben un apoyo financiero (US$170.000 en el caso de Nediar) y otro logístico que incluye oficinas que fueron clave para bañar de credibilidad a la empresa y provocar que Avianca terminara por comprar en US$800.000 el simulador de Nediar, cerca de 40% menos de lo que la aerolínea iba a reembolsar originalmente.

 

[[wysiwyg_imageupload:6605:]]Patricia Fuel, directora de Parque del Emprendimiento.

 

"Tener un avión puesto en tierra para entrenamiento es supremamente costoso. Los aviones los mides por número de horas de vuelo. Entonces, aterrizar a uno para capacitar auxiliares de vuelo es algo impensable para una aerolínea. Por eso es que ellos (Nediar) cuando cerraron el trato con Avianca, se tuvieron que ir a una bodega a construir... un avión", destaca Fuel.

 

"Se trata de un avión-simulador que ha sido catalogado por Avianca como el mejor de Latinoamérica, completamente funcional... El capitán Saravia, quien iba a firmar el contrato, nos decía: si esto no va bien, ustedes me sacan a mí de la erolínea", relata con gracia González una historia que tuvo un final feliz y que permitió, junto con el entrenador de puertas, que Nediar pasara a una segunda etapa en su modelo de negocios, de la mano de ProColombia, organismo clave en el contacto con los mercados internacionales. Nediar se encuentra hoy en conversaciones con Latam, TACA y LAN para la comercialización de sus soluciones tecnológicas.

 

Pero no todo se debe al encanto original de González, afable, con marcado tono provinciano de la profunda Antioquia, de pelo colorado, al que no cuesta devolverle una sonrisa. Su autoestima es producto de la mentalidad que hoy inunda a los jóvenes universitarios de Medellín, que a través de diferentes instituciones se ven empujados a emprender desde el primer semestre de estudios, hasta el último.

 

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Mientras las empresas innovan y buscan generar nuevo valor, las incubadoras y aceleradoras las apoyan; en paralelo, hay universidades que siembran a la nueva camada de entrepreneurs, como fue el caso de "José David Ospina, que es el socio principal de Nediar, egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana. Esta universidad tomó por decisión propia de rectoría que, sin importar la carrera que estudies, debes emprender. No importa si estudias diseño de modas, ingeniería de modas o teología. Él, José David, al terminar sus cinco años de carrera, pasó a Parque E de inmediato, porque ya tenía avanzado su proyecto", destaca la economista.

 

Parque E cumple diez años, y entre 2012-2015 puede destacar en su bitácora que ha acompañado a 225 empresas, de las cuales sobrevive el 74%, acumulando ventas por más de US$5,5 millones.

 

Son cifras que avalan la plataforma y que generan una bienvenida costumbre telefónica en sus líneas: hoy Patricia Fuel recibe llamadas de amigas, conocidos, altos ejecutivos que acaban de retirarse o empresarios de la ciudad que, interesados en invertir su dinero, preguntan con naturalidad por alguna 'joyita' de la innovación creada por jóvenes emprendedores de Medellín. 

 

Como los de Nediar, era que no, que ya piensan en más innovaciones -a través de la realidad virtual- y en inyectarle la tranquilizadora velocidad crucero a la compañía, atrayendo a un gran inversionista en México o EE.UU. "Somos muy conscientes de que para poder crecer necesitamos un socio estratégico. Para ya sacar a esta empresa mucho más adelante".

 

Y González vuelve a sonreír y uno, como le pasó a los de Avianca... le cree.