El 2011 Petropar y la Industria Nacional del Cemento (INC) sellaron un acuerdo para que a partir de este año la petrolera se encargue de la compra del fueloíl que consume el horno de la cementera.

El mes pasado, Petropar arrancó los procesos de licitación para la compra. A fines de noviembre hizo el primer llamado, y  como no hubo oferentes, se declaró desierto.

El segundo llamado se realizó el 6 de diciembre, se presentó una empresa, Monte Alegre, pero Petropar declaró desierto, porque según indicaron, el precio estaba por encima del referencial.

Luego se convocó a un tercer llamado, cuya oferta se abre el próximo 22, pero ya con cambios en la especificación técnica, duración del contrato y  con la modalidad FOB, km 171, Buenos Aires, lo que significó otro llamado para la contratación del flete hasta Vallemí.

Lo raro en todo esto es que por un lado, Petropar, en los dos primeros llamados, pedía un fueloíl con una viscosidad de 500, que es el máximo que utiliza la INC, pero para el tercer llamado, y sin consultarle a la cementera, modificó la especificación técnica a través de una adenda de fecha 29 de diciembre, y solictó viscosidad de 800, coincidente con la ficha técnica de la firma Petrobras.

Decisión inconsulta. Esto generó la reacción del presidente de la INC, Édgar Acosta, quien cuestionó el cambio sin consulta.

Debido a esta reacción, Escobar dispone nuevamente a través de  la adenda de fecha 5 de enero modificar la especificación y baja otra vez la viscosidad a 500.

 Estos cambios en las especificaciones no hizo otra cosa que retrasar la definición de la compra y pone en riesgo a  la INC, ya que se puede quedar sin el combustible, lo que significa que el horno puede parar.

La cementera tiene combustible disponible hasta el 25 de febrero; con estos plazos de Petropar, modificados por su negligencia, es imposible que llegue la nueva provisión del fueloíl, por lo que el mismo Escobar anunció que se tendrá que recurrir a una compra directa.

Todo indica que esta compra directa fue inducida, ya que por un lado, en el segundo llamado sí hubo un oferente conforme a lo que exigía el pliego que era Des Vallemí.

En declaraciones radiales, Escobar mencionó que quiere operar con las empresas grandes que traen el combustible con la modalidad FOB.

Esta compra solo de fueloíl mueve unos US$ 84 millones, sumados al flete significan otros US$ 16 millones.