Los porcicultores costarricenses se quejan de que el incremento del 250% en el volumen de importación de carne porcina, entre el 2009 y el 2010, les tiró al suelo los precios que reciben por parte de los industriales.

Renato Alvarado, vocero de la Cámara Nacional de Porcicultores, dijo a Nación.com que la situación afecta a unos 7.000 productores locales, los cuales están distribuidos en diferentes zonas del país.

Datos aportados por el Banco Central revelan que durante 2008 el país importó 1.265 toneladas métricas de carne, principalmente de Estados Unidos, Canadá y Chile. En el 2009, la cifra se elevó a 1.413 toneladas, y el 2010 la cantidad se disparó a 4.916 toneladas, para un alza cercana al 250%, entre un año y otro.

Como parte de los tratados de libre comercio, el país otorgó cuotas de importación libre de aranceles o con desgravación.

Alvarado también aseguró que hay casos de “importaciones irregulares” del producto, las cuales “dañan” la competitividad del sector nacional.

Esta información fue confirmada por Fernando Ocampo, viceministro de Comercio Exterior, quien aseguró que la entidad trabaja junto con la Dirección de Aduanas, para verificar que las importaciones cumplan con todos los requisitos; entre ellos, el pago de impuestos cuando se trata de una compra efectuada a un país que aún paga aranceles para vender en Costa Rica.

“Hemos estado trabajando de cerca con la Cámara Nacional de Porcicultores y conocemos de sus problemas. Por eso, hemos adoptado medidas con Aduanas”, explicó el jerarca.

Uno de los productores, Melchor Rodríguez, se vio en la necesidad de replantear su estrategia y, ante la crisis en los precios de la carne, optó por importar directamente la materia prima, al tiempo que se dedicó a distribuir el producto entre carnicerías y algunos industriales.

Asimismo, recientemente abrió dos puntos de venta donde vende su producto, según dijo, a precios competitivos.

Por su parte, el vocero de la Cámara adelantó al portal costarricense que la gremial iniciará, en junio, una campaña publicitaria para incentivar al costarricense a consumir más carne de cerdo.