Uruguay. Las dos terceras partes de los negocios inmobiliarios concretados en los últimos cinco años fue realizado en el informalismo. De esa manera, más de US$ 945 millones evadieron el pago de impuestos en el sector.

Según un estudio de mercado realizado por la consultora Cifra para la Cámara Inmobiliaria Uruguaya (CIU), presentado ayer por su director, el politólogo Luis Eduardo González, únicamente 34% de las compraventas realizadas entre 2006 y 2011 fueron concretadas a través de una inmobiliaria establecida, mientras que 61% se hicieron “fuera del circuito formal”.

En el caso de los alquileres permanentes, la participación de los agentes no registrados alcanza a 58% de la actividad, según el estudio de Cifra. 

En tanto, los alquileres en el sector turístico muestran todavía una mayor participación del negocio informal, al acordarse de manera directa con el dueño o con operadores no establecidos.

“De los alquileres de temporada, ocho de cada 10 se acuerdan fuera del circuito formal”, explicó González durante el evento de la CIU titulado “Informalismo, cuánto pierde el país en el mercado inmobiliario”.

En ese foro realizado en la Cámara de Comercio, la gremial presentó un anteproyecto de Ley para reducir el negocio en negro dentro del sector.

En Montevideo, la participación de las inmobiliarias en el mercado es mayor que en el interior del país. En la capital el informalismo es 53%, mientras que en el interior alcanza a 73%.

“Es un sector que si se trabaja en negro es muy barato. Con un poco de prudencia el negocio está en la informalidad”, explicó el politólogo.

En tanto, la asesora de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios (CNCS), Dolores Benavente, cuantificó el valor del negocio informal.

De una actividad que en total genera US$ 5.867 millones para la economía, un mínimo de US$ 945 millones se negocian fuera del circuito formal, afirmó.

Según la economista, lo que deja de recibir el Estado en impuestos debido a los negocios en negro, de la compra-venta y alquiler de inmuebles, se ubica entre US$ 94 millones y US$ 283 millones. “Cuanto más rentable es ser informal, más heroico hay que ser para formalizarse”, dijo Benavente.

Un estudio realizado por la CNCS a partir de microdatos del Instituto Nacional de Estadística (INE), arroja que si bien el informalismo laboral asciende a 28,4% en el total de la economía, entre los trabajadores privados el no registro alcanza a 34,7%, con departamentos en los cuales supera 50% como Cerro Largo y Rivera.

“Cuanto más chica es la empresa, mayor es el costo que representan los impuestos sobre los sueldos y eso es un incentivo muy grande a evadir”,mencionó Benavente, agregando que desde el sistema tributario también existen incentivos para que las empresas y trabajadores operen desde la informalidad.

Muchos trabajadores con multiempleos, señaló, no declaran una de sus ocupaciones “para no pasarse de franja en el IRPF”. La principal manera de hacer frente a la informalidad, según sostuvo, es a través de “una reducción del gasto público y de la presión fiscal”, porque cuanto menos impuestos haya que pagar, menor va a ser el incentivo a evadir.

“La principal causa del informalismo es la carga impositiva”, enfatizó la economista, añdiendo que la sociedad tiene un “preocupante” nivel de aceptación del informalismo, que convalida el delito.