El ministro nicaragüense de Energía y Minas, Emilio Rappaccioli, dijo que el potencial de generación de la energía que proviene del calor de la tierra puede superar incluso los 2.000 megavatios, debido a que han descubierto nuevos lugares propicios para la geotermia.

El funcionario resaltó que en Nicaragua se encuentra la cordillera de los Maribios, que pertenece al “cinturón de fuego” del Pacífico, una de las zonas volcánicas más activas del mundo y donde estiman la generación básica de al menos 1.519 megavatios de energía.

Rappaccioli hizo el anuncio durante la culminación del proyecto “Formación de Capacidades en Geotermia” en Nicaragua, auspiciado por la Agencia Islandesa para el Desarrollo Internacional (ICEDIA), la cual duró cinco años y tuve un costo de US$4.2 millones.

“En estos (cinco) años recibimos asistencia técnica, posgrados, entrenamiento en Islandia. Equipos para un moderno laboratorio de geoquímica y asistencia para investigación en nuevos campos geotérmicos”, afirmó Mario González, director de energía geotérmica del Ministerio de Energía y Minas.

Por su lado, Engilbert Gudmundsson, director de ICEDIA, calificó a Nicaragua como un país afortunado en términos geotérmicos, debido a que tiene un potencial básico de mil 519 megavatios, equivalente a tres veces el consumo total del país actualmente.

“No todos los países tienen potencial geotérmico, solo algunos afortunados; sin embargo, este premio muchas veces no ha podido ser utilizado”, expuso Gudmundsson.

Nicaragua solo aprovecha el 7% de su potencial geotérmico, según las autoridades.

Ubicación. De los 12 puntos aptos para generación de energía geotérmica, solo dos están siendo explotados; tres más están bajo concesión de exploración; y los otros siete aún están “vírgenes”, aunque hay empresas interesadas, de acuerdo con la información oficial.

“Esperamos que el Gobierno de Nicaragua pueda decidir cuándo dar o no dar concesiones, basado en una visión integral que pueda manejar los riesgos y recursos geotérmicos”, expresó Gudmundsson.

Gisli Palsson, especialista del Instituto de Geociencias de Islandia, aseguró que el proyecto que su país clausuró que solo se mantendrá con el buen manejo del laboratorio geoquímica y de la base de datos establecida.