Repleto de gente importante está el Kongress Center de Davos mientras camino a mi entrevista con el CEO de Femsa, la mayor embotelladora de Coca-Cola en el mundo. Por la izquierda diviso al premio Nobel de economía Joseph Stiglitz y por la derecha, al secretario de Defensa israelí, Ehud Barak, mientras trato de abrirme paso para llegar al salón Sanada, donde me ha citado José Antonio Fernández Carbajal.

Destacado este año como el mejor CEO de México y el tercero de América Latina por Harvard Business Review, Fernández asumió como CEO de Femsa en 1995 y bajo su mando el retorno total para los inversionistas en la empresa ha sido de 2.788%. Nacido en 1954, tenía 47 años de edad cuando asumió como presidente del directorio de Femsa, y en los últimos años ha encabezado una exitosa expansión del grupo mexicano de bebidas, que incluye una sólida sociedad con Coca- Cola Co. en casi toda América Latina y una participación importante en la cervecera global Heineken.

Femsa también ha comenzado a entrar en el mercado asiático: en enero de 2013 compró una embotelladora de Coca-Cola en Filipinas y es dueña de OXXO, la mayor cadena de tiendas de conveniencia de América Latina, que tiene más de 10.000 locales en México y Colombia. Con unos 180.000 empleados, Femsa tuvo ventas por  US$ 15.000 millones y utilidades por más de US$ 1.000 millones el año pasado.

En su conversación, Fernández muestra agudo talento político para esquivar las preguntas difíciles con inteligencia y diplomacia. Al mismo tiempo, tiene la habilidad para opinar con desenvoltura sobre América Latina.

Lo percibo como un ejecutivo global que es también muy mexicano y tremendamente optimista sobre el futuro de México. Y en el tema gerencial, me impresiona que, a pesar de que no parece un CEO interesado en el micromanagement, domina los detalles cuando aterrizamos en los asuntos específicos de su negocio.

Lo primero que dice, al iniciar la conversación, es que no quiere loas, que es totalmente contrario al culto a la personalidad y que el éxito de Femsa es producto del trabajo de equipo y no de una sola persona.

No tengo duda que su actitud es genuina, a pesar de que no corresponde al mexicano del que nos habla Octavio Paz en El laberinto de la soledad, ese mexicano introvertido, descendiente de españoles e indios obsesionados con la jerarquía y sus símbolos.

-Usted ganó hace poco el lugar 15 entre los mejores CEO del mundo...

-Creo que me favoreció la metodología que Harvard Business Review usó en ese ránking, sonríe. Usaron el crecimiento del precio de la acción desde que yo asumí hasta ahora, y me tocó asumir con la acción en el suelo.

-¿Cómo ve el contexto económico general para  los próximos 18 meses?

-Veo una evolución lenta en los mercados de los países desarrollados, como resultado de la crisis financiera europea y el bajo crecimiento de la economía norteamericana. Sin embargo, también veo muy positivo el panorama en el llamado mundo emergente. En particular veo a México muy bien  aspectado. Creo que el ambiente actual y las circunstancias que se viven hoy permiten generar una expectativa bien fundada de un crecimiento fuerte en los próximos 18 a 24 meses. Se trata de una oportunidad única para nuestro país.

-¿Cuáles serían  las características de lo que usted llama circunstancias favorables y oportunidad única?

-Por una parte, los costos actuales de la energía y el financiamiento están  bastante bajos, lo que es un estímulo muy importante para invertir. Por otro lado, las reformas que el nuevo gobierno pretende llevar a cabo son las adecuadas para el momento. Adicionalmente, veo que el equipo que está formando el actual gobierno se está integrando bien. Otro aspecto que me parece de suma relevancia es que, por primera vez, los políticos en México  están mostrando una disposición clara a anteponer el interés de la gente a sus propios intereses. En resumen, creo que es el momento de invertir en México para el largo plazo.

-Femsa está presente en casi toda América Latina. ¿Cómo ve la región a corto y medianos plazo?

-A América Latina en general la veo bien, creo que hay oportunidades interesantes ahora y a futuro. En Centroamérica nos ha ido estupendo, veo muy positivo lo que se está haciendo en  Panamá, Guatemala, Costa Rica, Nicaragua.  Colombia ha estado bien y seguirá bien, aunque todavía el país tiene sus problemas que ha ido arreglando poco a poco.

-¿Qué problemas ve usted en Colombia?

-Hay una falta de inversión en infraestructura importante, lo que también es una oportunidad  para atraer inversión. El per cápita aún es bajo, pero va creciendo lentamente y  se puede subir más rápido. Nosotros estamos invirtiendo en Colombia…, tenemos fe en el país, creemos en su potencial.

-Y a Brasil, ¿cómo lo ve?

-Brasil ha sido una gran experiencia para nuestro grupo en estos últimos seis a ocho años. Estamos conscientes de que la economía ya no tiene el dinamismo de los últimos dos o tres  años, pero las medidas que está tomando la presidenta Dilma Rousseff son las adecuadas, aunque duelan. Si se llegan a implentar bien, rendirán los frutos que todos queremos, es decir, que Brasil vuelva a las tasas de crecimiento que tenía hasta hace un par de años. Por todo esto nosotros seguiremos invirtiendo fuerte en Brasil.

-He notado pesimismo aquí en Davos respecto a Brasil. Parece que existe la percepción de que la presidenta Rousseff no confía en los empresarios, y porque el programa de reformas estructurales se detuvo y no se ve voluntad política de reactivarlo.

-Eso yo lo escuché de un brasileño  en uno de los paneles aquí en Davos y hasta cierto punto coincido con la opinión, especialmente en cuanto a la necesidad de continuar con las reformas estructurales.

-¿Cuáles reformas diría usted que son necesarias?

-La reforma fiscal y la reforma laboral. Creo que se hace urgente una reforma  que estandarice más el mercado laboral en Brasil.

-Entre México y Brasil, ¿a cuál diría usted que le va a ir mejor en los próximos cinco años?

-Es difícil, porque me pones cinco años. Si me dices tres años te diría México, sin ninguna duda. Si lo vemos a cinco años, creo que a los dos países les va a ir bien. Ahora, el brinco que va a dar México en los próximos tres años ya lo dio Brasil hace tiempo. Y si México implementa una reforma energética bien hecha, el brinco que va a dar ese país será simplemente espectacular.

-¿Qué pasa con Pemex?

-Hay un tabú histórico que nos autoimpusimos los mexicanos, que Pemex es intocable. Yo creo que hay que romper ese tabú, pero no creo que necesariamente haya que privatizar Pemex para hacerla más eficiente. Que sea una empresa de todos los mexicanos no tiene por qué querer decir que Pemex  no se  pueda asociar con compañías expertas en el rubro, sean ellas nacionales o extranjeras.

-Si a Ecopetrol y Petrobras les va tan bien, ¿por qué a Pemex le va tan mal? ¿Qué pasa con Pemex? ¿Le parece que hacerla cotizar en bolsa, como las dos empresas mencionadas, pudiera ayudar a Pemex a salir de su empantanamiento?

-Yo creo mucho en los checks and balances y, en ese sentido, no  hay nada mejor que saber que eres obligatoriamente transparente ante el mundo.

Mucha gente me pregunta por qué  Femsa cotiza en la Bolsa de Nueva York. Yo les digo que es lo mejor. Cualquier hecho relevante que ocurre tengo que informarlo y hacerlo público inmediatamente. Y eso sería lo mejor que le podría  pasar a Pemex, cotizar en bolsa. Aunque, por supuesto, esto no bastaría. La apertura bursátil tendría que hacerse en el marco de la reforma energética que propone el gobierno.

-Hablemos  un poco del negocio de retail de Femsa, que se está expandiendo a un ritmo de 700 locales OXXO por año y acaba de comprar Farmacias IZZA. ¿Hasta dónde quiere avanzar? ¿Quiere darles la pelea a los grandes del sector a nivel regional, como las chilenas Falabella y Cencosud?

-Hasta ahora lo que hemos pensado es que nuestras capacidades  y vocación son los formatos pequeños, es decir, las tiendas de conveniencia, con acento en  bebidas,  aguas, enfocados al público joven,  poniendo énfasis en el tema ambiental y la generación de valores para los jóvenes.

-O sea que en la empresa que usted dirige también hay una decisión de ir por el lado de la responsabilidad social.

-De hecho nosotros creamos una división que se dedica a generar valor social, para lo cual armamos un equipo al mando  de Genaro Borrego, un hombre con una fuerte conciencia social. Además, tengo a una hija trabajando incansablemente en este tema. Te cuento que esta preocupación por lo social fue considerada muy positivamente en la elaboración del ránking de los CEO globales y  explica también en alguna medida la buena posición que conseguimos en dicho ránking.

-¿Cuáles son las siguientes etapas de la expansión internacional de Femsa retail?

-Somos una compañía con fuerte vocación internacional, pero hemos aprendido, a través de la operación que abrimos en Colombia, que uno de los problemas es que el retail no viaja, no es algo que puedes trasladar mecánicamente de un país a otro. Las circunstancias de escala son diferentes en cada país, así como son distintos los gustos y valores del consumidor. Queremos aprender rápido, pero de manera segura, para seguir avanzando, no sólo en Colombia sino en otros países de la región.

-¿Qué porcentaje de los ingresos de Femsa viene de México y qué porcentaje de su operación internacional?

-Nos resulta difícil medirlo en términos de ventas. Desde que nos convertimos en accionistas globales  en el negocio de cervezas, no puedo computar las ventas de cerveza en México… Ahora bien, si lo medimos  en utilidades, aproximadamente el 50% de las utilidades del grupo viene de México y el otro 50% del extranjero.