El 2011 ha sido el año en el que más incendios forestales se han presentado en Honduras, causando la pérdida de miles de hectáreas de bosque a nivel nacional, incendios que en su mayoría son provocados por la mano criminal.

En tal sentido, varios sectores del país cuestionan que el gobierno no haya hecho una declaratoria de emergencia, a fin de destinar recursos para la prevención de incendios y para invertir en la educación ambiental en las zonas rurales, para la conservación de los bosques.

Este lunes, el ministro del Interior y Población, Áfrico Madrid, dejó entrever que el Ejecutivo no ha declarado emergencia forestal debido a que el país no contaría con los recursos económicos para atender la misma.

“Somos un país en vías de desarrollo y no tenemos los recursos que quisiéramos para atender todas la necesidades del país”, expresó el funcionario al ser consultado del por qué no se ha declarado una emergencia.

Las declaraciones de Madrid se dieron este lunes tras un acto en el cual el gobierno hizo una donación a seis municipalidades del departamento de Francisco Morazán, a fin de fortalecer las actividades en cuento a la prevención de incendios.

La dotación consiste en seis cuatrimotos e igual número de kits con equipo que servirá para la labor que lleva a cabo el cuerpo de bomberos en los diferentes municipios.

Las municipalidades beneficiadas son las que en este año han sido más afectadas por los incendios forestales, que han destruido miles de hectáreas de bosque en el centro de Honduras.

Se trata del Distrito Central, Santa Lucia, Santa Ana, Talanga, Maraita y Valle de Ángeles.

Según el Instituto de Conservación Forestal (ICF), hasta finales de abril se habían registrado 1,219 incendios en 2011, en toda Honduras, los que destruyeron unas 54.291 hectáreas de bosque.

Los departamentos más afectados son Olancho, Francisco Morazán y Gracias a Dios.

El Distrito Central ha sido particularmente afectado, ya que por el humo que ha cubierto la ciudad, la actividad en el internacional aeropuerto Toncontín se ha visto interrumpida en varias ocasiones, causando pérdidas económicas.

Además, los niños y adultos mayores han sido los más afectados en su salud por el humo imperante en los aires capitalinos.