Washington. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien no ha podido frenar el derrame de crudo en el Golfo de México, puso el miércoles una presión extrema para lograr concesiones importantes de BP y anotarse un muy necesitado éxito en la crisis.

Los ejecutivos de BP aceptaron demandas clave del gobierno: crear un fondo de US$20.000 millones  para pagar los reclamos por daños, armar una reserva de US$100 millones para los trabajadores desempleados por la veda a la perforación petrolera y suspender el pago de dividendos este año.

"La razón por la cual el presidente tuvo esta reunión era para conseguir un acuerdo como este", dijo Robert Gibbs, portavoz de la Casa Blanca tras el encuentro en la sede del Gobierno de Estados Unidos.

El saldo de la reunión es el éxito más tangible logrado por Obama desde que comenzó la crisis hace 58 días. La creación de la cuenta mejoraría el ánimo en el área del Golfo y entre los pescadores desocupados y demás trabajadores, que están preocupados por la eventual desaparición de su forma de vida.

También podría ayudar apaciguar el discurso creciente de que Washington no se ha desempeñado con eficacia en el peor derrame de la historia de Estados Unidos.

El mandatario ha sido criticado incluso por aliados del Partido Demócrata.

Obama se quejó específicamente por la posibilidad de que BP pague miles de millones de dólares en dividendos a los inversores durante una visita al Golfo el 4 de junio.

"Lo que no quiero escuchar es que, mientras gastan esa cantidad de dinero en sus accionistas y esa cantidad en publicidad televisiva, que estén regateando a los pescadores o pequeños negocios aquí en el Golfo", dijo.

Hasta que el derrame sea detenido, Obama enfrentará cuestionamientos a su desempeño. El mandatario ha sido criticado incluso por aliados del Partido Demócrata. La senadora Mary Landrieu de Luisiana dijo en el recinto que la moratoria a la perforación en aguas profundas ordenada por Obama era demasiado larga.

"La industria de aguas profundas no puede sobrevivir en el Golfo con una pausa de seis meses", dijo.

La población tampoco está contenta con Obama. Un sondeo de AP-GfK mostró que el 52% no aprueba su manejo del desastre, mientras que el 45% lo avalaba.

Las novedades sobre BP llegaron un día después de que el mandatario pronunciara un discurso desde el salón Oval para declararle la guerra al derrame 56 días después de su inicio, y lo llamó una "agresión a nuestras costas".

Los políticos del partido Republicano se quejaron de que el discurso estuvo demasiado enfocado en la legislación sobre el cambio climático, en lugar de concentrarse en la contención del derrame subacuático y limpiar sus consecuencias.