Solo el 13% de la ciudadanía evalúa positivamente la reputación de los líderes de las organizaciones, después de la crisis que aún vive Chile. Es así como un 87% de los chilenos tiene una mala percepción del empresariado en general, con demandas a los liderazgos corporativos principalmente relacionadas con desarrollo social (32%), el cuidado del medioambiente (30%), la rentabilidad (25%), y con temáticas relacionadas a los trabajadores (7%); de acuerdo a un estudio digital realizado por la consultora INC Inteligencia Reputacional que analizó 634.000 conversaciones en redes sociales y noticias online entre enero y diciembre de 2019.

Es así como – dentro del porcentaje que tiene una buena percepción de los líderes corporativos – destacan aquellos que pertenecen al tercer sector (con fines sociales) representando a gremios, empresas B o filántropos.

Los top 5 que tienen mejor reputación digital son Alfonso Swett (presidente Confederación de la Producción y del Comercio), Leonardo Farkas (filántropo), Juan Pablo Sweet (presidente de la Asociación de Emprendedores de Latinoamérica), Gonzalo Muñoz (fundador de TriCiclos) y Roberto Fantuzzi (presidente de la Asociación de Exportadores y Manufacturas).

“Los liderazgos éticos, empáticos y ‘humanos’ cobran una vital importancia en este complejo clima de opinión, donde el propósito social de los actores del tercer sector se vuelven un activo clave para generar un puente entre la sociedad civil y las empresas; ya que conectan desde la emoción y crean relaciones de confianza que son valoradas por la ciudadanía. Debemos reflexionar entonces, sobre el rol de estos referentes organizacionales en la generación de credibilidad desde un imperativo ético-moral y ejemplo de cómo hacer las cosas. Los líderes y organizaciones del futuro serán reputados o simplemente no serán líderes frente a los nuevos estándares y expectativas sociales” explica Diego Fuentes, director general de INC Inteligencia Reputacional.

Las plataformas digitales que más generaron conversaciones sobre temas empresariales fueron LinkedIn y Twitter.

Las plataformas digitales que más generaron conversaciones sobre temas empresariales fueron LinkedIn y Twitter.

“Estamos viviendo una crisis reputacional que tuvo un punto culmine que podíamos prever desde hace tiempo, si analizamos la baja considerable que ha tenido el indicador promedio evolutivo de la reputación que hemos medido los últimos 18 años y con solo un 38% de la población que cree que lo que dicen los directores de una organización es verdad (estudio Ipsos). Esta falta de confianza ciudadana le da un valor único a la reputación, como un activo que nos enfrenta al desafío de gestionarla de manera inteligente en sintonía con las personas; ya que podría ser la única alternativa para obtener la valoración social necesaria asegurar el desarrollo sostenible de todo tipo de corporación” concluye Fuentes.

Los atributos organizacionales más cuestionados por la ciudadanía durante la crisis – de acuerdo al Modelo de Reputación Corporativa de INC – han sido compromiso con la comunidad, medidas para prevenir la corrupción, y honestidad y transparencia.