La constructora brasileña Odebrecht ha comenzado a sostener pláticas con potenciales socios mexicanos con los que pueda conformar alianzas para competir por los distintos contratos de construcción que representará el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México.

“Estamos ya en eso… Estamos en una etapa de buscar socios, de empresas locales para buscar esas oportunidades de lo que se puede hacer con el aeropuerto… Estamos ya en esas etapas permanentemente, ya estoy buscando”, afirmó Luis Weyll, director de Odebrecht para México.

Odebrecht tiene experiencia en el sector energético, en obra carretera, en presas, en hidroeléctricas, tratamiento de aguas y obra electromecánica, principalmente.

El nuevo aeropuerto de la capital mexicana tiene un costo proyectado de 14.000 millones de pesos, alrededor de US$13.000 millones.

El gobierno mexicano perfila contratos por US$4.000 millones para la construcción de la obra civil de la nueva terminal área en una primera fase. Otros 1.500 millones a 2.000 millones de dólares para una segunda etapa para después del año 2016.

En estimaciones preliminares, la SCT prevé que la obra de infraestructura (terminal, torre de control, pistas, instalaciones auxiliares, etc.) tenga un costo de US$9.740 millones.

Otros US$1.567 millones se destinarían a los trabajos de diseño y gestión del aeropuerto. Un adicional de US$1.253 millones costarían los trabajos de obra hidráulica, como los trabajos de obra de lagunas, canales, túneles y el suministro de agua potable.

“Estamos buscando esas empresas locales para buscar esas oportunidades”, insistió Luis Weyll.

El líder de Odebrecht en México recordó que la firma brasileña ha prometido una inversión superior a los US$8.500 millones en un amplio abanico de proyectos en el país para los próximos cinco años.

La principal inversión se contempla en proyectos de hidroeléctrica y tratamiento de aguas en Veracruz. “Allí estará la mitad de la planificación que tenemos en estos cinco años”.

La reforma al sector energético también abre nuevas posibilidades a Odebrecht en México, en donde prevé su arribo neto antes del 2018.

“Con el (nuevo) marco regulatorio, un proyecto en petróleo, está en nuestro radar en dos años estar haciendo nuestras inversiones. La planeación sigue, con cierto desfase de tiempo, pero manteniendo el compromiso de estar presentes”, comentó Luis Weyll.

Brasil debe abrir su economía. Tras participar en el IV Foro de Multilatinas organizado por la publicación AméricaEconomía, Luis Weyll asintió que la economía brasileña se relega por las políticas que evitan que ésta se abra más a los mercados.

“Debe abrirse. La economía debe estar más presente en los procesos comerciales. Así lo requiere ya la economía. Se debe ya determinar la inserción, (la economía) debe ser distinta sobre lo que fue en estos años”.